¿Cuántas escuelas abren cuando un paro docente se estira? En la provincia de Buenos Aires, el dato que ahora pone en la mesa el Gobierno nacional es fuerte: 205 escuelas cerradas en el relevamiento que el propio Estado realizó durante la medida de fuerza.
El funcionario que dio la cifra fue Carlos Torrendell, secretario de Educación. Y no lo dijo en off: sostuvo que el relevamiento incluyó 417 actas levantadas en escuelas bonaerenses y que la mitad de las visitadas estaban directamente cerradas.
El detalle importa. Según el funcionario, además de las 205 escuelas cerradas, hubo otros 82 establecimientos (el 20%) donde no se permitió el ingreso de inspectores. En el resto, el 31% restante, se pudo ingresar, pero del personal que debía estar presente estuvo ausente un 72%.
La pelea no es solo numérica. El Gobierno nacional acusa a la gestión de Axel Kicillof de no cumplir la Ley de Esencialidad, que obliga a sostener al menos un 75% del funcionamiento normal en las escuelas durante un conflicto. Torrendell también reclamó que los directores estén presentes y organicen la esencialidad.
La norma está en el artículo 101 de la Ley 27.802 de Modernización Laboral, que sustituyó el artículo 24 de la Ley 25.877. En rigor, el servicio mínimo no es una sugerencia: es la cobertura obligatoria que cada escuela debe garantizar cuando hay medidas de fuerza. La idea, según el funcionario, es defender a los docentes que quieren dar clases y a las familias que tienen que poder llevar a los chicos a la escuela.
El tono de la denuncia es político. Torrendell habló de doble estándar y cargó contra la provincia: según el funcionario, reclaman el cumplimiento de la ley de financiamiento universitario, pero no cumplen con la ley que estableció a la educación como servicio esencial.
Y redobló la apuesta: acusó a Kicillof de cogobernar con las cúpulas gremiales y de hacer política educativa pensando en la política partidaria. La provincia de Buenos Aires no dio su versión en la información disponible, y ese silencio también forma parte del escenario.
El funcionario también se metió en otro frente: los incidentes durante la marcha federal universitaria. Torrendell habló de grupos de tarea que, según él, generan ataques a la democracia y sostuvo que “son los mismos grupos”, una afirmación que vuelve a poner el espacio público en el centro del debate.
¿Qué queda de todo esto? Queda una tensión que no se resuelve con un número. La esencialidad no es un detalle técnico: es la línea que separa un conflicto gremial de la imposibilidad de ir a clase. Y en Buenos Aires, con la mitad de las escuelas visitadas cerradas según el relevamiento oficial, esa línea se cruzó. Y eso, en medio de un paro, no es un dato menor.


