La tormenta no solo rompió chapas; voló techos y destruyó el esfuerzo de años. En la Escuela Belgrano 57, el daño fue tal que las aulas de nivel inicial y primer ciclo quedaron inhabitables, con mampostería esparcida por los salones y sanitarios.
La directora, Teresita Álvarez, fue contundente ante la visita del gremio AGMER: “Se voló todo”. El viento no solo derribó estructuras, sino que arrastró material didáctico, rompió inodoros infantiles y dejó inservibles los equipos de aire acondicionado, cuyas partes internas quedaron al descampado.
Aquí está el dato que duele: esas aulas y esos aires no los puso el Estado. Fueron construidos y adquiridos con el esfuerzo de la cooperadora y los padres. “No fueron aportados por el Estado como debería ser”, explicaron desde la institución. Ahora, el Estado no solo no repone, sino que no responde a los reclamos previos.
El malestar se agrava por la demora. Tras el temporal del 18 de julio, otras escuelas de Concordia como la Nº 17 o la Nº 64 de La Criolla aún no terminan sus reparaciones. En la Belgrano, las clases se retomaron este lunes bajo una modalidad rotativa, pero el horizonte no es alentador.
Además, la escuela lleva años reclamando el corte de dos árboles añejos en la entrada por calle Hipólito Irigoyen, cuyas ramas y raíces causan daños catastróficos en cada tormenta. Los expedientes están tramitados, pero la respuesta oficial sigue siendo el silencio. También reclaman un muro en calle La Rioja, que hoy es una reja deficiente que obligó a clausurar el sector del playón.
El gremio solicitó un fondo de emergencia para reparaciones rápidas, anticipando temporales más fuertes en diciembre y enero. “Debería estar el gobierno garantizando materiales porque si vamos a tener estas tormentas cada dos meses”, remarcó Ibarrola. La directora advirtió que la comunidad educativa no puede seguir financiando techos e inodoros. La espera, en este caso, es un lujo que la escuela no puede pagar.


