En las rutas de Entre Ríos, vas a encontrar una vara más dura para el tránsito pesado. El Gobierno de la provincia puso en vigencia la reglamentación de la ley provincial 10.975, que ordena el Control Vehicular de Peso.
El objetivo no es menor: frenar el desgaste prematuro del asfalto, cuidar las trazas y mejorar la seguridad vial en los corredores. La norma prevé instalar, de forma progresiva, plataformas dinámicas y estáticas para medir la carga real de los vehículos.
La Dirección Provincial de Vialidad será la autoridad de aplicación y coordinará los operativos con la Policía de Entre Ríos. Ese cuerpo estará facultado para detener vehículos, pedir documentación, labrar actas de infracción y avisar después a la repartición vial.
El operativo no va a depender de una sola repartición. La DPV planifica y ejecuta, mientras la Policía de Entre Ríos interviene en la calle para fiscalizar, detener y documentar. Esa división de tareas busca que el control no quede en el papel y llegue a los corredores con mayor movimiento de carga.
El régimen también fija dónde se van a ubicar los puntos de control, cómo se retiran excedentes o cargas abandonadas y quiénes responden por el exceso. Queda clara la responsabilidad solidaria entre el transportista y el cargador, un punto que puede cambiar la lógica del sector.
La multa no es simbólica. Para sobrepesos de 500 a 1.000 kilogramos, el esquema parte de 154 UF, aproximadamente $340.000. Si el excedente llega a 14.001 kilogramos o más, la sanción salta a 20.000 UF, en torno a $44.000.000.
La escala no es plana: crece con el exceso. Si llevás unos cientos de kilos arriba, te topás con una multa menor; pero si circulás con 14.001 kilogramos o más, la sanción llega a 20.000 UF. Ahí el peso deja de ser un detalle operativo y se convierte en un costo directo.
El dato fuerte no está solo en el monto, sino en el mensaje: el sobrepeso deja de ser una costumbre de ruta y pasa a ser una infracción medible. Vialidad sostiene que el control va a alargar la vida útil de las rutas, optimizar la inversión pública y poner en condiciones más parejas a las empresas de transporte.
La selección de tramos va a responder a criterios técnicos, preventivos y estratégicos, según el volumen de tránsito pesado y el estado del trazado. En la práctica, el nuevo régimen busca que el camión pesado circule dentro de los límites, con control, sanción y mantenimiento de la red caminera provincial. El mensaje es claro: la ruta se cuida con control, no solo con buenas intenciones.


