Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, salió a dar el parte desde Roma con una palabra que buscaba calmar: sereno.
La noticia cayó en plena semana de reuniones, cuando el obispo estaba por almorzar y escuchaba el Ángelus. El anuncio sobre la salud del papa León XIV dejó a todos perplejos, sobre todo porque el pontífice no había aparecido el miércoles, el jueves ni el viernes en las reuniones del sínodo.
El golpe fue grande. Había un papa joven, con una agenda intensa y con una expectativa enorme en la Argentina. Colombo lo sintió como un mazazo, pero también encontró una señal de alivio: lo notó muy sereno, entregado a Dios y a los médicos. Esa calma, según el arzobispo, fue lo que le devolvió tranquilidad después del impacto inicial.
La cirugía fue para extirpar el lóbulo inferior del pulmón derecho por un tumor maligno. El dato pesa: el papa no es ni fue fumador y practica deportes desde siempre. Además, hay antecedentes familiares: su padre y su madre también tuvieron cáncer, y uno de sus hermanos está actualmente internado con la misma enfermedad.
Colombo no se animó a hablar de causas, pero planteó con cautela que podría haber un elemento genético. Aun así, subrayó que el problema fue bien atajado, bien diagnosticado y bien tratado. La técnica de la operación, según explicó, parece muy eficaz y poco invasiva, lo que permite una recuperación tranquila y evita abrir el tórax.
La otra duda que recorre la Argentina es el viaje papal. Hasta ahora, no hay ningún mensaje en ese sentido. Colombo dijo que habló con el sustituto de la Secretaría del Estado y con el jefe de la visita papal, y ambos le dijeron que todo seguía normal y que la visita seguía vigente.
Desde afuera, uno puede imaginar menos actividades, un horario más limitado o una revisión de la extensión de la visita. Pero, según el arzobispo, eso son meras especulaciones. La Santa Sede es la que, en definitiva, toma la decisión. Vos entendés que, ante una cirugía de ese calibre, la agenda queda en segundo plano. Mientras tanto, la expectativa sigue alta, pero la prioridad absoluta es la salud del papa.
Colombo también describió el clima en la Argentina: hay mucha expectativa, pero también mucha comprensión. Vos podés ver la preocupación en los mensajes, pero también la solidaridad con el papa. En este momento, según el arzobispo, lo que prima es ese acompañamiento, no la incertidumbre por el calendario.
Por ahora, la información disponible no modifica la expectativa por la visita, pero deja claro que la recuperación del pontífice sigue siendo la prioridad.


