Hay un tema que no podés esperar: los medicamentos. AGMER se sentó frente a la OSER el martes 13 de octubre para pedir respuestas por demoras en tratamientos oncológicos y para pacientes crónicos. El reclamo no es menor: cuando un tratamiento se demora, el tiempo no se recupera y el impacto cae sobre personas que dependen de esos tratamientos.
En la mesa estuvieron Abel Antivero, secretario general; Lía Fimpel, secretaria adjunta; Susana Cogno, secretaria gremial; y Eduardo Franco Weiss, vocal docente en el Directorio de la obra social. La reunión quedó marcada por un punto central: el atraso en la entrega de medicamentos. El gremio pidió que se resuelva la situación con carácter urgente, porque las consecuencias pueden ser graves para quienes dependen de esos tratamientos.
Además de los medicamentos, la agenda incluyó reclamos vinculados con los reintegros por convenios y el aumento del Fondo Voluntario. También se planteó el avance de los convenios con odontólogos y odontólogas y la necesidad de establecer acuerdos con ópticas, con el objetivo de ampliar las prestaciones disponibles para los afiliados. En otras palabras, el gremio buscó meter en la mesa todos los temas que afectan el bolsillo y la atención de los trabajadores.
Otro punto caliente: el cobro de plus por parte de profesionales de la salud. AGMER cuestionó esa práctica y la vinculó con la vigencia de la llamada Ley Anti Plus, que, según recuerda el gremio, nació de la lucha de los trabajadores. Ahí aparece el nudo político: salud, salarios y obra social. Si se permite un cobro que el gremio considera prohibido, el reclamo se vuelve también un tema de derechos y de respeto a las conquistas.
El sindicato conectó el desfinanciamiento de la obra social con la situación salarial de los trabajadores estatales. Sostuvo que la falta de resolución de mejoras salariales repercute en la OSER y genera perjuicios para los afiliados. Es una lectura que pone el dedo en una herida abierta: si no se resuelve el salario, la cuenta termina apareciendo en la salud de los trabajadores.
El comunicado gremial no precisó qué respuestas brindó Gallegos a los planteos ni si durante el encuentro se establecieron plazos o compromisos concretos para resolver las demoras en la provisión de medicamentos y los demás reclamos. Esa ausencia de detalles deja una incógnita: si hubo respuestas, qué dijeron; si no las hubo, por qué no se pudieron dar. En un tema de salud, la transparencia no es un lujo: es parte del tratamiento.


