La Ruta 39 se cruzó, de la peor manera, con una historia de amor que había durado más de dos años. Franco Díaz, de 21, y su madre Jachy Arriola, de 53, murieron mientras viajaban desde Urdinarrain hacia Paraná para realizarse controles médicos.
No era un viaje cualquiera: iban a hacerse controles médicos, una rutina que, para quienes pasan por una enfermedad, puede significar alivio, seguimiento y esperanza. En el camino, la vida de Franco y Jachy se detuvo.
La historia que quedó al descubierto después del hecho es de esas que no se olvidan: en 2024, Jachy Arriola le había donado un riñón a su hijo para salvarle la vida, tras dos años de lucha contra una enfermedad. No fue un gesto menor: fue un acto de amor que cambió el destino de Franco Díaz.
Ahora, la pregunta que duele es simple: ¿cómo se cruza una madre con su hijo en el mismo viaje, con el mismo cuerpo de por medio, y la muerte los lleva juntos? No hay respuesta fácil. Solo queda la crudeza de la muerte que golpea a la comunidad.
También falleció Leandro Perovich, chofer municipal. Su nombre se suma a una lista que nadie quiere ver: la de quienes viajan por trabajo, por deber, por rutina, y se llevan puesto un pedazo de vida que no les pertenecía.
Cuando una familia atraviesa una enfermedad, el tiempo se vuelve distinto: hay citas, estudios, esperas, miedos y también la certeza de que alguien te está cuidando desde adentro. En ese contexto, un viaje a Paraná para controles médicos no es un capricho: es parte de la cura, del seguimiento, de la posibilidad de seguir adelante.
Lo que se conoce ahora del caso no alcanza para entender todo, pero alcanza para que la noticia duela distinto. No es solo una muerte más en la ruta: es una madre que le había dado un riñón a su hijo, un joven de 21 años que había vuelto a tener una chance, y un chofer que también perdió la vida.
La ruta, en estos casos, no es un escenario: es parte del relato. Un trayecto que se recorre por necesidad, por trabajo, por salud, y que puede convertirse en el último. Lo que queda ahora es una familia entera de golpe, un dolor que no se explica con números y una comunidad que debe acompañar.
El hecho ocurrió mientras viajaban desde Urdinarrain hacia Paraná. Franco Díaz, Jachy Arriola y Leandro Perovich murieron en la Ruta 39, y la madre le había donado un riñón en 2024.


