lunes, octubre 12, 2026
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Quiebra en Misiones: Linor SRL dejó 130 despedidos y $500 millones en deudas

La quiebra no es un hecho local: ocurrió en Misiones, provincia fuera de Entre Ríos, donde la Justicia decretó la bancarrota de Linor SRL, uno de los mayores aserraderos del país.

Según el dato duro, la firma había cerrado su planta en mayo y despedido a 130 empleados. La crisis no era de un día: la empresa acumulaba una deuda fiscal cercana a los $500 millones.

La medida judicial también incluyó la incautación de bienes, un paso que suele leerse como intento de contener el impacto económico de la quiebra. En un sector donde el aserradero mueve empleo, madera y cadena de proveedores, la caída de una firma de esa escala deja huella. El dato no es menor: 130 puestos salieron de golpe.

Una quiebra de esta magnitud no se mide solo en números: se mide en familias, en salarios que dejaron de llegar y en una cadena que se tensa. Cuando una empresa importante cierra, el golpe no queda en el predio: se reparte entre el empleo, el comercio y el tejido social de la zona. Y no es un tema ajeno: vos sabés que cuando el empleo se va, la bronca se siente.

La deuda fiscal cercana a los $500 millones no es un detalle menor: muestra que la empresa venía cargada de compromisos. En una crisis financiera profunda, cada peso que no llega a tiempo termina pesando sobre el funcionamiento, la producción y, en el final, sobre el empleo.

El cierre de mayo y el despido de 130 empleados anticiparon lo que después confirmó la Justicia. No fue una decisión aislada: fue el desenlace de una crisis que se fue acumulando hasta hacer insostenible la continuidad de la planta.

En Misiones, la maderería tiene peso propio. Cuando cae una firma importante, la pregunta inevitable es qué pasa con los trabajadores, con los proveedores y con el resto de la cadena que dependía de esa actividad. Ahí está el punto sensible: la quiebra no solo cierra una empresa, también sacude el empleo de una región.

La incautación de bienes abre una etapa distinta: ahora el proceso judicial pasa a definir el destino de los activos y el alcance real de la quiebra. Mientras tanto, los 130 trabajadores despedidos quedan en el centro del conflicto, con la incertidumbre de saber si podrán recuperar algo de lo que perdieron.

El caso Linor SRL deja una señal clara: cuando una empresa grande se quiebra, el impacto se siente mucho más allá de las paredes de la planta. En Misiones, la noticia no es solo un dato económico: es un golpe directo al empleo y a la cadena maderera.

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