En Paraná, la pregunta ya no es si te aprieta el bolsillo: es en qué se aprieta primero. Un relevamiento del Observatorio Socioeconómico de Paraná (CIEFCE, FCEco UNER) muestra que el 39% de los paranaenses bajó su nivel de consumo en los últimos seis meses.
La encuesta se hizo los primeros días de septiembre de 2026 y abarcó 394 casos, estratificados por zonas, sexo y edad. El dato que pesa: el 20% declara que los ingresos del hogar no cubren los gastos habituales.
Para la mayoría, el mes se sostiene al filo. El 56% cubre los gastos habituales, pero sin poder ahorrar; apenas el 22% tiene capacidad de guardar parte del ingreso. Es el mapa de una ciudad que llega a fin de mes contando cada peso.
La caída del consumo no es una impresión: el 39% dice que su hogar gastó menos en los últimos seis meses. Dentro de ese recorte, el 25% del total tocó solo bienes no esenciales, pero el 14% también recortó consumos esenciales.
Si la mirada se estira hacia 2023, el panorama se endurece. El 51% identifica que su nivel de consumo cayó: el 34% en bienes no esenciales y el 17% en esenciales. Ahí aparece el ajuste profundo: no es solo menos gasto en lo prescindible, es menos en lo que no se puede saltar.
La otra cara del recorte es la deuda. El 46% de los encuestados tiene deudas en el hogar. Entre quienes deben, el 57% usa tarjetas de crédito, el 22% bancos y el 17% billeteras virtuales.
Acá hay un dato que no pasa inadvertido: entre los jóvenes de 18 a 29 años, el 37% de los que tienen deudas lo tiene con billeteras virtuales. Es la señal de que el crédito digital ya no es solo un botón cómodo: es una red que se tensa cuando el sueldo no alcanza.
¿Cuánto te duele? El 18% dice tener problemas para afrontar la deuda; el 57% la siente como preocupación, pero sin dificultades para pagarla; y el 24% la descarta como problema del hogar.
Al preguntar por el problema principal del hogar, la economía se impone: el 41% la señala como la problemática central. Le siguen el 21% por inseguridad y el 10% por situación laboral, un dolor que se profundiza entre los jóvenes de 18 a 29 años, donde llega a 22%.
La mirada sobre el país es más dura que la del propio hogar. El 47% evalúa la economía nacional como mala o muy mala, mientras el 39% la ve regular y el 14% buena o muy buena. En el hogar, el 19% la percibe mala o muy mala y el 40% buena o muy buena.
Para dentro de un año, la expectativa no se rompe del todo. El 38% espera que la economía del país sea mala o muy mala, pero el 30% apuesta a buena o muy buena. En el hogar, el 15% espera mala o muy mala y el 53% buena o muy buena.
Y cuando tenés que hacer un gasto importante, el freno es casi general: el 77% entiende que no es buen momento; apenas el 19% cree que sí lo es. No es solo miedo: es cálculo.
El relevamiento también midió instituciones. Las universidades encabezan la confianza: el 73% las califica buenas o muy buenas, con un saldo positivo de +68 puntos. Les siguen las iglesias, con +54, y las empresas, con +35.
La Policía y los medios de comunicación se ubican en una posición intermedia, con saldos de +24 y +13. El dato de fondo no es menor: en Paraná, la economía familiar ya no se mide solo en inflación, sino en recortes, deudas y la distancia cada vez más corta entre el sueldo y la quincena.


