Concordia se llevó una tanda de libros que se repartió entre cuatro bibliotecas populares y la Escuela Secundaria N.º 16. La entrega se vinculó con la agenda cultural de la segunda Feria Provincial del Libro y dejó en claro que la lectura sigue siendo un territorio de disputa por la memoria, la identidad y el encuentro.
El ministro Troncoso subrayó el trabajo conjunto entre la Provincia y el municipio y remarcó el rol de las bibliotecas como punto de encuentro entre niños, adolescentes, adultos y personas mayores. Para el funcionario, cuando se articula la gestión pública, las actividades culturales no se quedan en el afiche: se vuelven política, recorrido y comunidad.
«Siempre decimos que cuando trabajamos juntos, municipios y provincia, las cosas salen muy bien», sostuvo. Esa frase suena simple, pero en un contexto donde la cultura suele quedar en el último lugar del presupuesto, se vuelve una señal: la Provincia y el municipio de Concordia trabajaron juntos para poner libros en manos de instituciones que trabajan todos los días con la gente.
También recordó que las bibliotecas populares son un punto de difusión y de encuentro intergeneracional. Ahí no hay que inventar nada: un estante bien armado puede ser más potente que muchas discusiones vacías, porque conecta niños, adolescentes, adultos y personas mayores alrededor de la misma palabra.
Entre los títulos donados figuran Anexo Lindsay, de Ezequiel Alemian; El oro vino del cielo, de Martín Armada; y La edad dorada, de Diana Bellesi. Son nombres que cruzan la ficción y la literatura argentina, y que ahora van a circular en espacios donde la lectura no se entiende como lujo, sino como derecho.
También se sumaron El amor sostiene el peso de la noche, de Natalia Romero; Pines sprun, de Julián Desidero; Balada para una prisionera, de Martín Rodríguez; y Nadie se salva, de Manuel Troncoso. La lista muestra una apuesta por la producción literaria y por llevar títulos que no se agotan en una estantería: se leen, se comentan, se prestan y se discuten.
La entrega formó parte de las acciones del Ministerio de Gobierno y Trabajo para fortalecer el acceso a la lectura y acompañar a bibliotecas e instituciones educativas. Los ejemplares, de la editorial Caleta Olivia, fueron para las bibliotecas populares Domingo Faustino Sarmiento, Graciela Cutro, Olegario Víctor Andrade y Julio Serebrinsky, y para la Escuela Secundaria N.º 16.
Troncoso estuvo acompañado por el intendente de Concordia, Francisco Azcué, y por el secretario de Cultura de la Provincia, Julián Stoppello. Además, se destinó un conjunto de libros a la Suelta de Libros en Concordia, una forma de que la palabra se escape de los estantes y se encuentre con la calle.
La actividad integró la agenda de la segunda Feria Provincial del Libro, que el Gobierno provincial busca consolidar como política de Estado para recuperar la tradición literaria y editorial de Entre Ríos, fortalecer la producción cultural y ampliar el acceso de la comunidad a los libros. En una época donde todo se consume rápido, poner libros en bibliotecas populares y escuelas es una apuesta larga: no busca el efecto inmediato, busca lectores que sigan leyendo.
«Con la cultura nos conectamos y nos comunicamos», sostuvo Troncoso. Esa idea no es un adorno: una sociedad que no cuida sus bibliotecas, sus ferias y sus escuelas termina perdiendo memoria, y una provincia que quiere sostener su identidad tiene que entender que los libros también son infraestructura.


