El agua ya no se queda quieta: cuatro familias fueron retiradas de los sectores que primero se mojan cuando sube el río Uruguay. Dos quedaron en el centro de evacuados de la ex Bagley y otras dos en casas de familiares, en un arranque de alerta que todavía no es drama total, pero sí un aviso serio.
La Municipalidad pidió que cualquier vecino que necesite ayuda llame al 105, el número habilitado para situaciones vinculadas con la creciente. No es un trámite menor: cuando el agua empieza a rondar, vos sabés que la diferencia entre un problema doméstico y una evacuación puede ser una llamada a tiempo.
El dato técnico pesa: la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande anticipó que la suba va a seguir durante los próximos días. Según el comunicado del área de Hidrología, el aporte de las últimas 24 horas fue de 14.805 metros cúbicos por segundo y, a las 8 de la mañana, el caudal evacuado alcanzaba 17.253 m³/s.
Para las próximas horas, el organismo estimó que hasta las 15 de este jueves 8 de octubre el caudal medio diario evacuado va a variar entre 18.000 y 17.000 m³/s. Es decir, no hay margen para relajarse: el río todavía no mostró su techo y la margen debe estar atenta.
Frente al puerto de Concordia, la cota máxima no superaría los 11,50 metros hasta ese horario. En el puerto de Salto, en Uruguay, se prevé un máximo de 11,80 metros. Son números que suenan a techo, pero en una creciente el techo siempre se discute con el agua.
El embalse, que a las 8 de este miércoles 7 de octubre estaba en 32,93 metros, tendería a ubicarse en 32,60 metros. El vertedero sigue abierto y el organismo advirtió que la información puede cambiar ante situaciones imprevistas o emergencias. En estas horas, la certeza es provisoria y la precaución, obligatoria.
La Municipalidad también pidió mantenerse informado por los canales oficiales y no circular por los sectores afectados. Además, recomendó no arrojar residuos en desagües, reservorios, arroyos, alcantarillas o cunetas; no sacar la basura fuera de horario; y evitar hacerlo cuando hay pronóstico de lluvias. Son gestos pequeños que, en una ciudad costera, pueden marcar la diferencia entre un desagüe que funciona y una calle que se inunda.
La Municipalidad pidió además mantener limpias las rejillas, canaletas y desagües de las viviendas, y respetar la cartelería y las indicaciones del personal que trabaja en las zonas afectadas. En Concordia, con el río en ascenso, la atención se volcó al nivel, al caudal y a las recomendaciones oficiales.


