miércoles, octubre 7, 2026
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Kicillof: la final del mundo se juega en Argentina en 2027

En la histórica quinta 17 de octubre, en San Vicente, provincia de Buenos Aires, Kicillof convirtió el congreso de mujeres del PJ en una arenga electoral de cara a 2027. El gobernador bonaerense, que preside el Partido Justicialista provincial, no dejó lugar a la ambigüedad: el peronismo debe volver a la Casa Rosada. La frase, dicha con tono de campaña, puso en escena una disputa que ya no se limita a la provincia, sino que se estira hasta el corazón del país.

“Nos estamos preparando para un año crucial”, sostuvo. Según Kicillof, el objetivo es interpelar a quienes votaron a Javier Milei en 2023 y hoy sienten el peso del plan económico. El gobernador bonaerense pidió convertir “esa bronca o decepción” en esperanza, acción política, militancia y organización. En su relato, la derecha no es solo un equipo de gobierno: es una fuerza internacional que necesita ser detenida en las urnas.

La carga fue dura. Kicillof calificó a la Argentina como “una de las etapas más oscuras de su historia” y describió al gobierno nacional como “una versión de la derecha y del neoliberalismo” con respaldo de dirigentes y gobiernos extranjeros. En esa misma línea, el mandatario bonaerense afirmó que Milei “no es más que un instrumento de una derecha internacional de grandes poderes y corporaciones”. Es una acusación política fuerte, pero quedó clara su procedencia: la voz que la lanza es la del jefe del PJ bonaerense.

“El año que viene la final del mundo se juega en la República Argentina”, lanzó. La metáfora futbolera no fue casual: el PJ bonaerense se presenta como el dique de contención frente a la derecha. Kicillof convocó a “liberar a la Argentina del neoliberalismo internacional”, de los que “quieren saquear nuestros recursos” y de los que buscan “precarizar el trabajo”. Con esas palabras, el congreso dejó de ser un encuentro interno y se transformó en un acto de campaña anticipada.

En medio del discurso, las mujeres ocuparon el centro. Kicillof reivindicó a Evita, recordó su rol en el voto femenino y su lugar como fundadora y conductora del Partido Peronista Femenino. “No hay que bajarle el precio a esa tarea”, remarcó. Y puso a las mujeres como palanca de resistencia: “a la cabeza las mujeres”. La mención no fue decorativa: fue una señal de que el peronismo busca reconstruir su relato desde el protagonismo femenino.

Antes de Kicillof, habló Mariel Fernández, intendenta de Moreno y flamante secretaria de Mujeres del PJ bonaerense. La dirigente, vinculada al Movimiento Evita y a “La Liga” de intendentes, se puso “al servicio” del gobernador y de la unidad del peronismo. Su tono fue de lealtad, pero también de advertencia: las mujeres peronistas quieren transformar, no hacer política para quedarse quietas. “¿Para qué carajo hacemos política?”, preguntó, y convirtió la frase en un reclamo de acción.

El cierre llegó con una referencia directa a Cristina Fernández de Kirchner. Kicillof la defendió en el discurso: “Cristina es inocente, necesitamos a todos, pero fundamentalmente a todas”. La mención a la expresidenta, que según el acto mantiene prisión domiciliaria, fue una de las líneas más sensibles del encuentro. “Cuenten conmigo para la lucha y para lo que se viene”, remató. Ahí quedó el mensaje: la batalla electoral de 2027 ya se está librando en 2026.

Para la región, el congreso no es un hecho menor. Cuando el PJ bonaerense habla de “final del mundo”, está marcando el tablero nacional que también llega a Entre Ríos. La disputa entre peronismo y libertarios se juega en cada provincia, en cada municipio y en cada urna. Y si Kicillof quiere convertir la bronca en militancia, vos vas a ver que el próximo año va a ser un termómetro político difícil de ignorar.

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