martes, octubre 6, 2026
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Senadores demócratas acusan a Trump de interferir en Brasil y citan a Argentina

Desde Washington, tres senadores demócratas encendieron la alarma por una supuesta interferencia de la administración de Trump en las elecciones de Brasil. La carta, dirigida al secretario de Estado Marco Rubio, llegó días antes de los comicios brasileños del domingo y arrastró un antecedente que nadie en la región podía pasar por alto: Argentina.

Firmaron Jeanne Shaheen, principal senadora demócrata del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, junto a Tim Kaine y Peter Welch. Los tres pusieron el dedo en la llaga: no se trata de una anécdota aislada, sino de un patrón de presión sobre procesos electorales en América Latina. La lectura demócrata es dura: esas decisiones no pueden analizarse como política exterior común y corriente.

En la lista aparece Argentina, con las elecciones legislativas de 2025 mencionadas como uno de los antecedentes de la supuesta injerencia de Washington en la región. Los senadores también señalaron aranceles a productos brasileños, sanciones contra funcionarios vinculados al proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro y una investigación comercial iniciada por Washington bajo la denominada Sección 301. Todo eso, para ellos, no cayó en el vacío.

Otro punto caliente fue el nombramiento de Darren Beattie como asesor principal para asuntos de Brasil en el Departamento de Estado. En la carta, los senadores lo describieron como “extremista de extrema derecha y supremacista blanco” y marcaron que llegó al cargo con un historial que, según su interpretación, mostraba un compromiso ideológico con “socavar las instituciones democráticas de Brasil”. Ese pasaje no pasó desapercibido.

Tampoco quedó afuera el encuentro entre Flávio Bolsonaro y Trump en el Salón Oval de la Casa Blanca, en mayo pasado. Fue a pocos meses de las elecciones brasileñas y, para los demócratas, sumó combustible a la hipótesis de una interferencia más amplia. No fue una foto cualquiera: ocurrió en el corazón del poder estadounidense, con el calendario electoral en la mesa.

El antecedente argentino es el que más ruido hace: el respaldo financiero que Estados Unidos le dio al gobierno de Javier Milei en 2025. A partir de septiembre de ese año, el Tesoro de Estados Unidos, a través del Exchange Stabilization Fund, acordó con el Banco Central argentino una línea de swap por US$20.000 millones. Sustancialmente, Washington intervino directamente en el mercado cambiario argentino mediante la compra de pesos.

Shaheen ya había cuestionado ese respaldo en octubre de 2025. En una carta dirigida a Rubio y al secretario del Tesoro, Scott Bessent, sostuvo que la ayuda había tenido una escala “sin precedentes” y puso el foco en el momento elegido: se produjo antes de las elecciones legislativas argentinas. La senadora también remarcó que se trataba de la primera intervención estadounidense directa en el mercado cambiario en más de una década. Fue, además, el mayor uso de ese mecanismo para asistir a un país extranjero desde el apoyo a México en los años 90.

La administración Trump tuvo otra lectura. Bessent defendió públicamente la decisión y volvió a hacerlo este fin de semana. En una entrevista con The Axios Show, sostuvo que la estabilización argentina había provocado “un cambio radical en América Latina” y aseguró que el acercamiento entre Washington y Buenos Aires tenía un impacto geopolítico mucho más amplio que la economía.

Incluso, cuando le preguntaron si Estados Unidos podría volver a utilizar una herramienta similar en otro país, respondió: “¿Podríamos hacerlo de nuevo? Claro”. Ese punto es central para entender la discusión actual. Para los demócratas, el problema no es solamente si Estados Unidos ayudó económicamente a un gobierno aliado: lo que cuestionan es el uso de herramientas económicas y diplomáticas en momentos electorales y su posible impacto político.

La pregunta que queda en la mesa es incómoda: ¿hasta dónde puede llegar la presión económica y diplomática de una potencia sin rozar la interferencia electoral? En la región, cada gesto de Washington se lee con lupa, porque el dinero, los aranceles y las reuniones en el Salón Oval no se separan del calendario de las urnas. Y cuando se menciona a Argentina como antecedente, el debate ya no es solo brasileño: es un espejo para toda América Latina.

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