La cuenta no cierra: el salario mínimo quedó en $391.200 en octubre, tras una suba de apenas $7.400.
El piso salarial, fijado por el Consejo del Salario, sigue escalonado: en enero de 2027 llegará a $414.200. Hasta ese mes, el aumento total será de $23.000.
El problema no es solo el ritmo: es la distancia. En agosto, una familia de cuatro necesitó $1.605.497,35 para cubrir la Canasta Básica Total. Con el salario mínimo, cubre apenas 24,4% de ese monto.
Para no quedar por debajo de la línea de pobreza, hacen falta más de cuatro salarios mínimos. La diferencia supera los $1.214.297,35 y no es un detalle técnico: es la plata que falta para llegar a fin de mes.
La brecha también se sostiene cuando se mira lo mínimo indispensable. La Canasta Básica Alimentaria costó $726.469,38 en agosto para una familia de cuatro. El salario mínimo alcanza para 53,8% de ese gasto.
Ni siquiera destinando todo el ingreso a la compra de alimentos alcanza para cubrir la canasta alimentaria. Eso convierte al salario mínimo en un piso que, en la práctica, queda lejos de la vida real.
Los precios avanzan más rápido que el sueldo. En agosto, la Canasta Básica Total subió 2,6% respecto de julio, mientras que la inflación medida por el IPC fue de 1,7%.
En términos interanuales, la canasta total acumuló 38,3% y la alimentaria 39,6%. El contraste es claro: el piso salarial sube, pero los gastos básicos avanzan a un ritmo mayor.
Para quienes dependen de ese ingreso, el dato no es una estadística fría: es la diferencia entre llegar o no al final del mes. Y mientras el esquema oficial siga a cuentagotas, la distancia entre el sueldo y la vida real no se achica: se amplía.
El esquema escalonado arrancó en septiembre de 2026 con $383.800 y pasó a $391.200 en octubre.
Luego continuó en noviembre con $398.800 y en diciembre con $406.400.
En octubre, el incremento fue de $7.400, equivalente al 1,93%. Ese número queda chico frente a la suba de 2,6% que registró la canasta total en agosto.
La Canasta Básica Total incluye, además de alimentos, otros gastos indispensables para un hogar. Es el indicador que usa INDEC para establecer la línea de pobreza.
La Canasta Básica Alimentaria, en cambio, contempla únicamente alimentos necesarios para cubrir requerimientos básicos. Por eso marca la línea de indigencia.
El contraste no es menor: el salario mínimo sube, pero no alcanza para acompañar el costo de la vida. Para quienes dependen del piso, cada mes se vuelve una operación de supervivencia.
La pregunta que queda en el aire es simple: ¿cuánto tiempo más podés llegar con un salario mínimo que no cubre la canasta alimentaria? Si la brecha no se corrige, el piso salarial se convierte en un número que no alcanza para vivir.


