La jugada no es menor: el Gobierno prepara un proyecto que busca cerrar el proceso de desregulación del mercado de capitales iniciado durante la gestión de Javier Milei. La iniciativa, que será enviada al Congreso en las próximas semanas, apunta a modificar leyes y regímenes que regulan garantías, pagarés, cupones de tarjeta de crédito y planes de ahorro.
Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, definió la iniciativa como el “broche de oro” de la transformación del mercado de capitales. La apuesta tiene dos ejes: simplificar y desregular la operatoria, y al mismo tiempo fortalecer las garantías utilizadas para conseguir crédito.
Una de las modificaciones más fuertes estará en el régimen de warrants, un instrumento que permite usar determinados bienes como respaldo de un crédito. La intención oficial es ampliar de manera significativa los activos que pueden ser utilizados como garantía y dejar de limitar el mecanismo a los productos agrícolas, tal como se los utiliza hoy en día. Si bien parte de esta desregulación se hizo dos años atrás, la nueva versión reforzará que las partes puedan elegir “hacer guarda contra lo que quieran”.
Según explicó Sturzenegger, también se eliminarían obligaciones que hoy encarecen o vuelven más rígida la operatoria, como la obligatoriedad de contratar seguros y la exigencia de que determinados bienes sean rematados en forma pública. La lógica es clara: que las partes puedan acordar con mayor libertad qué bienes utilizar como respaldo de una operación.
Otro cambio relevante será la creación de un Sistema Federal de Registro de Garantías, con un registro centralizado de prendas administrado por el Banco Central (BCRA). La idea es que una empresa pueda constituir una prenda sin depender necesariamente de la intervención del Ministerio de Justicia, y que se pueda consultar si un bien ya está afectado como garantía antes de realizar una operación.
“Lo van a poder hacer las personas individualmente: Toyota o Volkswagen a poder hacer sus prendas”, ejemplificó Sturzenegger durante la inauguración de la Semana Mundial del Inversor, organizada por la Comisión Nacional de Valores (CNV). El proyecto también ampliaría la posibilidad de constituir segundas y terceras prendas sin autorización del primer acreedor y extendería el universo de bienes susceptibles de ser prendados.
Entre los ejemplos mencionados aparecen las cosechas futuras: un productor podría utilizar como garantía una cosecha de soja que todavía no fue levantada para conseguir financiamiento. Sturzenegger comparó este mecanismo con la Cédula de Producto Rural (CPR) utilizada en Brasil, un instrumento que hoy representa el 38% del crédito agropecuario.
La reforma también modificaría quién puede ejecutar una garantía prendaria. Hoy, según explicó Sturzenegger, los bancos tienen el monopolio legal sobre la ejecución de las prendas. Con esta ley, se eliminaría la exclusividad y la ejecución podrá quedar en mano de otros participantes, con el objetivo de acelerar el recupero de los activos y ampliar la cantidad de actores capaces de operar con este tipo de garantías.
La misma lógica se trasladará a los pagarés y letras de cambio. El proyecto incorporará a nivel legal modificaciones que ya habían sido impulsadas por vía reglamentaria y permitirá ampliar las operaciones que pueden respaldarse con estos instrumentos, incluso mediante bienes físicos y distintas modalidades de pago.
Otro capítulo estará dedicado a la factura de crédito electrónica MiPyME. Según explicó Sturzenegger, el sistema actual exige la participación de distintos intermediarios, lo que agrega costos y pasos para una empresa.
El proyecto todavía debe ser enviado al Congreso en las próximas semanas. Si avanza, el mercado de capitales argentino se reescribe con reglas más simples, más garantías y menos fricciones para que puedas conseguir financiamiento.


