La madrugada del domingo 4 de octubre dejó una escena que no podés pasar por alto: una adolescente de 14 años recibió un disparo en el tórax dentro de una vivienda de Nogoyá. La joven fue trasladada a Paraná, donde permanece internada en terapia intensiva con pronóstico reservado. La noticia te golpea fuerte: una chica de 14 años, con el cuerpo marcado por una herida de arma de fuego, y una espera que no da tregua.
El hecho ocurrió durante la madrugada, en el interior de una vivienda. No hay detalles que permitan reconstruir con precisión cómo se produjo el disparo, pero sí hay un dato duro: la herida de arma de fuego afectó el tórax, una zona sensible que explica la gravedad del cuadro. En estos casos, cada hora pesa, cada informe médico pesa, y la espera se vuelve un filo para quienes acompañan a la adolescente.
La Justicia ya tomó intervención: ordenó peritajes y el secuestro del arma. Son pasos mínimos, pero necesarios para intentar aclarar lo que pasó y para que la investigación avance con elementos concretos. En una causa así, cada peritaje puede ser una pieza clave para que el caso avance con más claridad. Mientras tanto, la adolescente sigue en terapia intensiva.
Lo que duele es la edad. Catorce años no es un número cualquiera: es una adolescencia que debería estar marcada por la escuela, los amigos, los proyectos, no por un balazo. Cuando un menor sufre una herida de arma de fuego, el golpe no es solo físico: también es social y emocional. La pregunta inevitable aparece: ¿cómo una adolescente de esa edad termina en una situación de tanta violencia? La respuesta, por ahora, está en la investigación.
El traslado a Paraná también habla de la gravedad: la adolescente quedó internada en terapia intensiva. El pronóstico reservado es una expresión médica que no deja espacio para la tranquilidad: significa que el estado del paciente puede cambiar y que la evolución sigue siendo incierta. En estos momentos, la espera se aprieta y todos buscan una señal de mejora.
La causa avanza con peritajes y con el secuestro del arma, dos medidas que apuntan a reconstruir los hechos. No hay detalles que permitan conocer la identidad de la adolescente, posibles responsables o el contexto exacto del disparo. Lo que sí está claro es que el caso tiene una gravedad enorme: una chica de 14 años, un disparo en el tórax y una internación en terapia intensiva. La Justicia deberá dar respuestas.


