domingo, octubre 4, 2026
InicioNACIONALESLula y Flávio Bolsonaro: la elección brasileña que apunta a segunda vuelta

Lula y Flávio Bolsonaro: la elección brasileña que apunta a segunda vuelta

Brasil vuelve a las urnas con una pelea que no se parece a ninguna otra: Lula, de 80 años, busca un cuarto mandato no consecutivo contra Flávio Bolsonaro.

El senador de 45 años quedó fuera de la carrera electoral después de ser condenado por su participación en el intento de revertir el resultado de las elecciones de 2022. Desde entonces, el apellido Bolsonaro no desapareció: se movió hacia su hijo mayor.

Casi 159 millones de brasileños están habilitados para votar. Además de presidente, elegirán gobernadores, diputados federales, senadores y legisladores estatales. Si ningún candidato obtiene más de la mitad de los votos válidos, habrá segunda vuelta el 25 de octubre.

Y todo indica que la elección no se resolverá este domingo. Las últimas mediciones difundidas antes de la apertura de las urnas muestran a Lula y Flávio Bolsonaro en una disputa cerrada, con una segunda vuelta como escenario central.

Una encuesta colocó al presidente ligeramente por delante en la primera vuelta, mientras que otros sondeos mostraron un empate estadístico entre ambos en una eventual definición. El dato no te puede pasar por alto: la pelea se juega en el filo de la navaja, con el bolsonarismo intentando sostener su peso electoral.

La candidatura de Flávio no puede separarse de la situación judicial de su padre. Jair Bolsonaro permanece bajo arresto domiciliario después de haber sido condenado por su participación en el intento de golpe de Estado destinado a desconocer el resultado electoral de 2022.

Desde esa posición, convirtió a su hijo en el principal representante electoral del espacio. Flávio asumió buena parte de la campaña con una consigna concreta: preservar políticamente al espacio construido por su padre y avanzar, si llega al gobierno, hacia una amnistía para Bolsonaro.

La elección, por lo tanto, no sólo pone en discusión quién ocupará el Palacio del Planalto. También funciona como una medición del peso que conserva el bolsonarismo después de la condena de su principal dirigente. El apellido Bolsonaro continúa teniendo capacidad para movilizar a una parte importante del electorado.

Si hay una cuestión que consiguió desplazar buena parte de la discusión económica es la seguridad. La violencia y el avance de las organizaciones criminales aparecen entre las principales preocupaciones de los brasileños. La discusión se endureció especialmente después de una operación policial realizada en Río de Janeiro en 2025 que dejó 117 civiles y cinco policías muertos.

La política de mano dura se convirtió en uno de los principales ejes de la campaña. Flávio Bolsonaro explotó electoralmente esa demanda con propuestas de mayor endurecimiento contra el crimen organizado. Lula, en cambio, plantea una combinación de políticas de seguridad, prevención y reformas estructurales.

El problema es que la violencia no desapareció con las operaciones policiales. Brasil puede aumentar la presencia policial y realizar grandes operativos, pero las organizaciones criminales continúan teniendo capacidad económica y territorial. La seguridad terminó así convertida en una de las principales zonas de disputa electoral y también en uno de los espacios donde el bolsonarismo intenta recuperar iniciativa frente a Lula.

Lula llega con algunos números a favor y otros que pesan. Su gobierno puede mostrar mejoras en indicadores sociales, reducción de la desigualdad y del desempleo. Pero al mismo tiempo persisten preocupaciones sobre inflación, endeudamiento de los hogares, costo de vida y situación fiscal. Esos problemas económicos forman parte de las principales dificultades electorales del presidente.

Otro de los territorios donde se juega la elección es el voto religioso. El crecimiento político de las iglesias evangélicas convirtió a ese electorado en un sector buscado por ambos espacios. La campaña incorporó cuestiones relacionadas con valores, religión, seguridad y cuestiones culturales.

En resumen, Brasil vota un domingo que no cierra la historia: define una primera vuelta, instala la segunda y pone a prueba si el peso de Lula y la marca de Bolsonaro alcanzan para ordenar el futuro político del país. La elección no es solo un debate entre dos candidatos; es un termómetro del poder, la justicia y la sociedad brasileña.

MAS VISTAS

NOTAS RELACIONADAS
Secured By miniOrange