La bronca del campo se volcó en un petitorio: productores rurales de Villaguay y zonas vecinas reclamaron drones térmicos, miras nocturnas y cámaras de seguridad para la Policía. No fue una simple queja: fue un pedido de herramientas concretas para que la fuerza pueda prevenir, controlar y responder ante los hechos delictivos.
El epicentro del reclamo apunta a las zonas agropecuarias cercanas a Bovril, Avigdor, Sauce de Luna, Santa Elena, La Paz y Villaguay. Ahí, según los productores, el riesgo se instala en rutas, caminos rurales y accesos, y la sensación es que el Estado de derecho no llega con la fuerza que se necesita.
En el encuentro se destacó la labor del personal de la Policía Rural, pero también quedó claro que la buena voluntad no te alcanza sin equipamiento. Los productores pidieron que cada destacamento tenga drones térmicos y miras nocturnas para desarrollar eficazmente su tarea de prevención y seguridad.
El otro pedido es tan simple como urgente: cámaras de seguridad en rutas, caminos rurales y accesos, integradas a un sistema de monitoreo y control policial. La idea no es montar un show tecnológico: es lograr una respuesta rápida cuando el hecho delictivo aparece en plena zona rural.
Pero la bronca no se queda en el equipamiento. Los productores reclamaron que los funcionarios judiciales cumplan con su deber público: investigar las denuncias presentadas, adoptar medidas efectivas para esclarecer los hechos, impulsar los procesos en tiempo y forma y lograr sentencias que condenen a los responsables.
El petitorio no fue un reclamo individual. Lo encabezaron Matías Martiarena, Sebastián Klug y Marcelo Schreiner, por FAA Entre Ríos; Mariano Berisso y Mayda Spiazzi, por SRA Entre Ríos; y Maximiliano Müller, por FARER. Y contó con el acompañamiento de la mayoría de los productores presentes.
El mensaje de fondo es duro: si la Justicia no investiga, no procesa y no condena, el productor rural termina viviendo como si el Estado de derecho no existiera. Y si la Policía no tiene drones, miras nocturnas ni cámaras, la prevención se vuelve una apuesta contra el reloj.


