La ley de alivio fiscal quedó marcada por una advertencia: la oposición sostiene que no alcanza a los prestadores de servicios ni a los contribuyentes endeudados. En la política, los alcances de una ley suelen decir más que su nombre. Y en este caso, la advertencia no es menor: apunta a un sector que quedó afuera de la norma.
El senador Víctor Sanzberro fue directo: «Se perdió la oportunidad de darle a un sector de la economía entrerriana un alivio real». La frase pesa porque no habla de un detalle técnico, sino de una decisión política. La sanción se produjo el miércoles sin el respaldo del bloque justicialista, y eso deja una cicatriz en el debate. Cuando un sector queda afuera, el reclamo no es solo partidario: es económico, y se siente en el día a día de quienes prestan servicios.
El punto de fricción no es la existencia del alivio, sino su alcance. La oposición plantea que una ley de estas características no puede dejar afuera a quienes prestan servicios ni a quienes cargan con deudas. En un contexto económico sensible, esa exclusión puede leerse como un mensaje: el alivio fiscal no es para todos. Y ahí se abre la discusión sobre quiénes quedan dentro y quiénes quedan afuera, una pregunta que el texto sancionado no responde.
En la provincia, las leyes de alivio fiscal suelen ser termómetro de la relación entre el Estado y los contribuyentes. No es lo mismo una norma que respira que una que aprieta. La oposición insiste en que este texto no resolvió el problema de fondo. Y en eso hay una lectura política: si el alivio no llega a los más apretados, difícilmente pueda presentarse como una solución amplia para la economía.
La crítica también se apoya en un dato simple: los prestadores de servicios y los contribuyentes endeudados forman parte del tejido productivo. No son un sector menor. Son parte de la economía que necesita previsibilidad. Cuando una norma de alivio no los incluye, el mensaje es incómodo: el Estado no los alcanzó. Y en tiempos de presión, esa ausencia se siente más fuerte en el bolsillo.
El cierre del debate no se agota en una denuncia. Queda una pregunta de fondo: ¿el alivio fiscal fue realmente amplio o quedó acotado? La oposición sostiene que no. Y esa afirmación, aunque no cambie la ley, sí deja una marca: en la provincia, el costo de dejar afuera a un sector puede volver a aparecer en la próxima discusión política, cuando el tema vuelva a la agenda.
En la práctica, el reclamo apunta a una idea: una política fiscal no puede ser solo un gesto. Debe llegar a quienes la necesitan. La oposición ya dejó su posición sobre la ley de alivio fiscal. Y el debate sigue abierto, con la certeza de que el alivio, si no es real, termina siendo apenas una palabra en el papel.


