El punto de encuentro no fue menor: funcionarios provinciales, guías de pesca y la senadora Gloria Cozzi se plantearon un objetivo claro en Concordia: ampliar la fiscalización sobre el río Uruguay para proteger las especies nativas.
La Dirección de Recursos Naturales fue directa: hay que coordinar operativos con Prefectura y aumentar la presencia sobre el agua. No es un reclamo menor, porque la vigilancia no puede quedarse en el papel ni depender de la buena voluntad de cada día.
La pregunta que queda en el aire es simple: ¿quién vigila cuando el río se vuelve frontera, espejo de pesca y espacio donde la naturaleza no se detiene a pedir permiso? Si no hay presencia sostenida, la protección de las especies nativas se convierte en una promesa repetida.
El dato central no es otro: la Dirección de Recursos Naturales planteó la necesidad de coordinar operativos con Prefectura. Ese vínculo entre la provincia y Prefectura no es un detalle técnico; es la diferencia entre una denuncia que se escucha y una fiscalización que se ejecuta.
En Concordia, el río no es solo paisaje. Es ruta, trabajo, pesca y vida. Por eso, ampliar la vigilancia no es un capricho: es una herramienta para que la pesca se desarrolle con reglas claras y para que las especies nativas no sigan dependiendo de la suerte.
La participación de guías de pesca agrega peso a la propuesta. Ellos conocen el agua, saben qué se ve cuando la pesca se mueve y entienden que sin control no hay sostenibilidad. No es una opinión de escritorio: es experiencia de río.
La senadora Gloria Cozzi también estuvo presente, y eso no es un dato menor. Cuando una senadora participa de un análisis sobre el río, el mensaje es claro: el tema no puede seguir en el cajón. La fiscalización necesita continuidad, no solo un anuncio.
¿Qué falta ahora? Que la coordinación no quede en una reunión. Que los operativos con Prefectura se vuelvan una práctica, no una excepción. Que la presencia sobre el agua sea suficiente para cuidar lo que el río todavía tiene y para que la fiscalización no sea un gesto.
La protección de las especies nativas no es un tema menor ni un asunto de campaña. Es una cuestión de trabajo para los guías, de futuro para la pesca y de respeto por un recurso que no se recupera solo. Si Concordia quiere seguir siendo una ciudad de río, la vigilancia no puede ser un adorno.


