La madrugada del sábado dejó una escena que enciende la bronca en Puerto Yeruá: un hombre sufrió un cuadro cardíaco, la familia no consiguió ambulancia ni policía, y lo llevaron en un auto particular hasta Concordia. Al llegar al hospital Carrillo, le informaron que había muerto.
Ximena, hija del hombre, reconstruyó lo que pasó: su padre había llegado el viernes a visitarla, como lo hacía habitualmente, y cerca de las 5.30 de la madrugada del sábado golpeó la puerta porque le faltaba el aire. Su marido lo ayudó a salir al exterior de la vivienda para respirar aire puro y ella tomó el teléfono para pedir ayuda.
“Llamé a la ambulancia y no me atendieron”, relató. También intentó comunicarse con la Policía local, pero, según su testimonio, tampoco obtuvo respuesta. Ahí empezó la carrera contra el tiempo: un vecino mayor puso su auto y la familia se repartió para buscar una ambulancia en los centros de salud.
El relato es duro: no encontraron ninguna unidad disponible, los ambulancieros no atendían el teléfono y terminaron en la comisaría. Su hermano ya estaba ahí pidiendo ayuda. Ximena contó que había un efectivo de civil, que, según pudo observar, era la única persona presente, y que le pidieron que ayudara de alguna manera, a hacer RCP o algo. “No se arrimó al auto”, afirmó.
El hombre, según la familia, seguía respirando durante parte del trayecto. Ximena lo iba controlando. El viaje hacia Concordia no era una película de acción: era un trayecto con dificultades, un adulto mayor al volante y una demora que se estiró por todas las gestiones hechas antes de arrancar.
La familia sostiene que pidió la colaboración de la Policía para que una patrulla los acompañara, abriera paso y facilitara el traslado. Según su versión, eso no sucedió. El reclamo apunta a una pregunta que no se puede dejar en el aire: qué servicio debía responder esa madrugada y dónde estaba la unidad que debía estar disponible.
Puerto Yeruá tiene el Centro de Salud Provincial Alfredo Enrique Derudder, dependiente del Ministerio de Salud de Entre Ríos, y el Centro Municipal de Atención Primaria de la Salud. El municipio publica un número identificado como “Ambulancia” y en 2023 informó la incorporación de una unidad de traslado sanitaria 0 km adquirida con fondos municipales.
Ximena explicó que, según conoce por el funcionamiento habitual, las ambulancias no siempre están en los centros de salud de noche y que para pedir asistencia hay que llamar al teléfono del chofer. Esa información, que la familia conoce, no alcanza cuando la emergencia llega en la madrugada y el teléfono no contesta.
Después de la muerte, Ximena publicó un descargo en redes sociales y reclamó explicaciones al municipio para que se investigara lo ocurrido. Contó que habló con el intendente Daniel Benítez, le envió capturas de las llamadas y le planteó la preocupación por el servicio. Benítez habría pedido las constancias y acordaron conversar el jueves. En el descargo, no consta una respuesta pública del municipio.
También señaló que, tras la publicación, una patrulla se presentó en su domicilio. Ese detalle, que ella cuestiona, le da otra vuelta a la historia: no solo se trata de una ambulancia que no llegó, sino de una familia que pidió ayuda y, según su relato, no la recibió.
Hoy la pregunta no es menor: en una localidad pequeña, la emergencia no puede depender de un teléfono que nadie contesta. Si la ambulancia no está, si el teléfono no suena y la policía no se arrima, el tiempo se vuelve enemigo. Y en un infarto, el enemigo gana.


