La visita papal no es un trámite menor: el Gobierno nacional puso fecha a tres días de feriado por la visita del papa León XIV a Argentina, entre el 8 y el 11 de noviembre. La medida salió publicada en el Boletín Oficial y ordena el calendario laboral de todo el país para recibir a cientos de miles de personas. No es un gesto administrativo: es una señal de que la visita papal se trató como un evento nacional.
El decreto del Ejecutivo de Javier Milei establece que el 9 de noviembre será feriado en todo el territorio nacional. El 10 será feriado en la provincia de Córdoba y en la ciudad de Buenos Aires, mientras que el 11 alcanzará a la provincia de Buenos Aires. Con esa combinación, el Estado busca ordenar el tránsito, el desplazamiento de los fieles y la logística de una visita que se prevé multitudinaria.
Milei también dispuso la creación de una unidad dentro de la Jefatura de Gabinete de Ministros para planificar, coordinar, articular y conducir las acciones necesarias para la organización y realización de la visita. La idea es tener un mando único frente a un evento que se prevé congregue a cientos de miles de personas. En términos prácticos, el Estado habilita un esquema de coordinación para una visita de escala nacional.
Mientras tanto, en Perú, la visita papal todavía no tiene un calendario laboral cerrado. El canciller Carlos Espá explicó que el Gobierno evalúa declarar uno o más feriados, establecer medios feriados o disponer jornadas no laborables en determinadas ciudades, según el recorrido del pontífice. La posibilidad de feriado el 16 de noviembre había sido planteada por el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo por la multitudinaria actividad prevista en la base aérea Las Palmas, en Lima.
La presidenta Keiko Fujimori recibirá al papa en Palacio de Gobierno y asistirá a la misa en Las Palmas, aunque no acompañará el recorrido por Lambayeque, Cajamarca, Cusco y Ucayali. El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Ernesto Álvarez, estará en Lambayeque y Cajamarca, mientras que Espá será el responsable oficial de la visita. En Argentina, el decreto ya ordena el calendario; en Perú, la decisión sigue en evaluación, pero el tono oficial es de recepción solemne y masiva.
Espá advirtió que, cuando se defina la cuestión de los feriados, se dará a conocer el calendario. En Lima, Fujimori habló de un regalo y una bendición para los peruanos, y prometió recibir al pontífice con los brazos abiertos. La diferencia entre ambos países es clara: Argentina ya tiene fecha; Perú todavía mide el impacto laboral, urbano y religioso de la visita.


