Concordia tiene, según el MTE, alrededor de 1.000 cartoneros recorriendo las calles. La cifra no es exacta, pero marca una realidad que crece con la crisis.
Arozena lo resumió con crudeza: van revisando contenedores, buscan zinc, plástico y cartón, lo venden a las barraqueras y se hacen un mango para subsistir. “El número de cartoneros aumenta cuando crece una crisis”, dijo.
El reclamo apunta al municipio y a la provincia: piden un sistema, un programa, una salida concreta. Pero desde el sector describen otro trato: “perseguidos, violentados, estigmatizados”. ¿Qué pasa cuando el trabajo se vuelve invisible para vos?
Hay un punto que enciende la bronca: en esta gestión se amplió el radio de exclusión de la tracción a sangre hasta los márgenes de la ciudad. La intención puede ser loable, evitar el sufrimiento de los animales, pero, según Arozena, queda la sospecha de que se busca limpiar el paisaje urbano de los carros.
Arozena sostiene que el municipio no ofrece alternativa a quienes se les incautan los equinos. “Es como que te saco esto y no te doy nada”, resumió. Es quitarles las herramientas de trabajo y dejarlos más excluidos.
El pedido no es solo a los gobiernos. También a gremios e instituciones de la sociedad civil: visibilizar, organizar, conseguir reconocimiento político. En el sector entienden que hace falta llegar a cada uno con organización, voz y visibilidad.
La elección de Concordia no fue azar. La crisis muestra más cartoneros y más recicladores urbanos rebuscándose el día a día. Y, según el MTE, no hay ningún tipo de gestión ambiental.
El MTE admite que el millar no es exacto. “Son los números que pudimos reunir”, dijo Arozena. El pedido es que el municipio haga un censo para conocer con precisión cuántos son.
Este fin de semana, la FACCyR organizó un plenario regional de la Región Centro. Participaron trabajadores, referentes y dirigentes de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. Estuvo el presidente de la Federación, Sergio Sánchez.
La Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores nuclea a más de 15.000 recuperadores urbanos y organiza más de 200 cooperativas en todo el país. Forma parte de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular.
Sánchez pidió que el municipio atienda a la Federación y le dé una reunión para esta semana. “Tenemos ideas para mejorar el reciclado con inclusión social”, sostuvo Sánchez. El objetivo es lograr reconocimiento mediante una gestión integral de residuos.
Arozena recordó que Sánchez era amigo del Papa Francisco desde que Jorge Bergoglio era arzobispo de Buenos Aires. No es un dato menor en un movimiento que busca peso político y social.
El plenario fue el primero a nivel regional, con la participación de 120 cartoneros. Suelen organizarse a nivel nacional. En esos encuentros se analizan pedidos a los municipios para reconocer a los cartoneros como trabajadores de la gestión de residuos.
El otro frente es el Campo del Abasto. La situación es crítica: la maquinaria está rota, la planta desbordada de basura y los trabajadores con salarios muy bajos. Solo se recicla el 15 % de lo que llega.
El resto se destina a disposición final, restándole vida útil al predio. Según el reciclador, el relleno ocupa el 90 % de la superficie del predio. La cuenta es simple: si no se recicla, el problema crece.
La discusión queda en la mesa: hay más cartoneros en la calle, una planta con problemas y un reclamo por inclusión. Si no hay censo, organización ni programa, el problema va a seguir creciendo acá en Concordia.


