Oscar Bosetti se fue el domingo en Buenos Aires, y deja una huella que no se borra con un clic. Durante décadas estuvo en la UNER de Paraná, adentro de la carrera de Comunicación Social, formando a generaciones de periodistas y comunicadores. No fue un nombre más: fue una referencia que se sostiene en la memoria de quienes pasaron por sus aulas.
Eduardo Aliverti lo recordó como un destacado investigador de la radiofonía argentina. Ese reconocimiento no pesa poco, porque la radio no es solo antena, micrófono y aire: es historia, oficio, comunidad y memoria. En un país donde la palabra hablada marcó la agenda, Bosetti dejó su marca.
La muerte de un docente no siempre aparece en primera plana, pero cuando se trata de alguien que formó a varias generaciones, el vacío se siente. En la Comunicación Social de la UNER, Bosetti no solo dictó clases: sembró criterio, método y vocación. Y eso, en el periodismo, vale más que cualquier titular.
La radiofonía argentina tiene una historia que se cuenta con voces, frecuencias, estudios y noches de aire. Ahí aparece Oscar Bosetti como un investigador que ayudó a entender ese mundo. No se trata de una nota menor: es perder a una de las voces que le dieron profundidad a la disciplina.
En el noreste entrerriano, la radio sigue siendo un termómetro de la vida diaria. Pero cuando muere un referente de la formación en comunicación, el golpe se siente también acá, porque las aulas de Paraná alimentan a todo el mapa provincial. Bosetti no era un nombre lejano: era parte de la cadena que sostiene a la profesión.
Queda una pregunta de fondo: ¿cómo se honra a quien formó a otros sin convertirlo en un recuerdo de archivo? La respuesta no está en los elogios vacíos, sino en seguir enseñando, investigando y cuidando la palabra. Oscar Bosetti se fue, pero su huella sigue en el aire, en las aulas y en la memoria de la UNER.
No es lo mismo un dato de archivo que una vida que pasa por la formación de otros. Bosetti tuvo ese doble peso: el de la docencia y el de la investigación. En una época donde la información corre más que nunca, ese perfil se vuelve más valioso, no menos.
La pérdida también obliga a mirar hacia adelante. Si la UNER formó a tantas generaciones, la mejor despedida no es solo recordar: es seguir investigando, enseñando y defendiendo el oficio. Paraná pierde a un referente, pero la tarea de la comunicación sigue exigiendo memoria, rigor y vocación.
Queda, entonces, una despedida que no se agota en un titular. Oscar Bosetti se fue el domingo, pero su impronta queda en la radiofonía argentina, en la UNER y en quienes aprendieron a pensar la comunicación con otro criterio.


