sábado, septiembre 26, 2026
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En Argentina, crece el pluriempleo: más argentinos suman un segundo trabajo

El pluriempleo creció en Argentina y se instaló como una forma de sostener el ingreso familiar. En 2025, 11,5% de los ocupados tenía dos o más trabajos, casi tres puntos más que en 2017, cuando la proporción era 8,7%. Es el registro más alto de la serie, junto con 2024.

No es un solo fenómeno. Se distingue entre un pluriempleo tradicional, más habitual en educación, salud y servicio doméstico, y otro más reciente, ligado a la necesidad de sumar ingresos o a nuevas formas de organizar el trabajo.

El pluriempleo emergente representa el 48% del total y concentra las jornadas más largas. Sus trabajadores hacen, en promedio, 49 horas semanales, frente a las 36 horas del grupo tradicional y las 37,5 horas de quienes tienen un solo empleo. Más de la mitad trabaja más de 45 horas y 22% supera las 60 horas semanales.

Dentro de ese grupo aparecen dos perfiles. Por un lado, trabajadores con mayor nivel educativo y calificación, vinculados a servicios profesionales y técnicos, finanzas, información y comunicaciones, arte y entretenimiento. En estos casos, el segundo trabajo puede estar relacionado con la diversificación de ingresos, el trabajo freelance o la búsqueda de mayor flexibilidad.

El otro grupo tiene un perfil distinto: reúne trabajadores con menores niveles de calificación e ingresos relativos y tiene una fuerte presencia en sectores como industria, administración pública, hoteles y restaurantes. Representa el 63% del pluriempleo emergente y trabaja 50 horas semanales en promedio. Ahí el segundo empleo aparece con mayor fuerza para compensar la caída del ingreso principal.

La diferencia también aparece en la educación. En el segmento de mayor calificación, el 60% tiene estudios superiores completos y el 71% son profesionales o técnicos. Entre los trabajadores del segundo grupo, esos porcentajes bajan al 31% y 27%, respectivamente. También es mayor la informalidad: alcanza al 39%, frente al 30,5% entre los trabajadores de mayor calificación.

Entre 2017 y 2025, el pluriempleo emergente de cuello azul aumentó 77% en cantidad de personas y explicó 53% de la variación total del pluriempleo durante esos años. El segmento de cuello blanco también creció con fuerza, un 91%, aunque sobre una base menor. Esa expansión muestra que el segundo trabajo ya no es solo un complemento: para muchos, es una necesidad.

La otra mitad del fenómeno tiene una lógica distinta. El pluriempleo tradicional representa el 52% del total y está concentrado en educación, salud y servicio doméstico, actividades donde es más frecuente combinar ocupaciones por la propia forma en que se organiza el trabajo. En este caso, el 77% son mujeres y también tiene una estructura de mayor edad.

En este grupo, además, el 56% trabaja menos de 40 horas semanales y solo el 26% supera las 45 horas. La diferencia con el pluriempleo emergente es, entonces, también una diferencia de intensidad. Mientras que en el tradicional tener más de un trabajo puede responder a cómo están organizadas determinadas actividades, en el emergente aparece con mayor frecuencia la necesidad de agregar horas e ingresos.

¿Vos qué harías si el sueldo principal no alcanza? Cuando el segundo trabajo deja de ser una opción y pasa a ser una necesidad, el problema no está en el trabajador, sino en el salario. Ahí aparece la verdadera medida del pluriempleo: no como flexibilidad, sino como forma de sostener el ingreso.

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