En Washington, Donald Trump cerró la puerta a la propuesta de Irán para reabrir el estrecho de Ormuz en siete días. Frente a la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos fue directo: “Rechazo su propuesta”.
Según Teherán, el plan incluía un alto el fuego regional durante siete días, con la reapertura prevista para el sexto día. La idea era desactivar el punto más tenso de la guerra y volver a habilitar el tránsito marítimo.
A cambio, el régimen iraní exigía que Washington levantara el bloqueo naval, terminara con las sanciones petroleras y liberara activos iraníes congelados. Sin esas condiciones, la reapertura no saldría del papel.
Antes de abordar el helicóptero Marine One en los jardines de la Casa Blanca, Trump confirmó que recibió la propuesta iraní, pero sostuvo: “Hicieron una propuesta, pero la rechacé”. Luego agregó: “Quieren hacer un acuerdo, lo cual está bien, a mí me gustan los acuerdos. Pero ese acuerdo no sería aceptable”.
El quiebre no es de ayer: la negociación está estancada desde julio, cuando Trump dio por terminado un memorando de entendimiento alcanzado el mes anterior tras los ataques iraníes contra buques y petroleros en Ormuz. Ese cruce derivó en nuevos intercambios de ataques y en el restablecimiento del bloqueo naval de Estados Unidos contra Irán.
Trump afirmó que Estados Unidos mantiene “el control total” del paso marítimo pese al bloqueo y que, durante la noche anterior, transitaron 29 barcos por la ruta. El presidente sostuvo que por el estrecho circulan diariamente “cantidades masivas” de crudo. Del otro lado, el régimen iraní insiste en que sus fuerzas controlan el acceso marítimo.
El portavoz de la Guardia Revolucionaria, el general de brigada Hosein Mohebi, afirmó que el estrecho de Ormuz está bajo el control de las fuerzas navales iraníes. Cuestionó la afirmación de Trump sobre el control del paso y puso en duda la versión oficial de Washington.
El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, anunció en Nueva York que Teherán remitió el plan a Washington a través de Qatar, uno de los mediadores del conflicto. Sostuvo que la propuesta podría avanzar si “la parte estadounidense se toma en serio la posibilidad de llegar a un acuerdo”.
El plan también abría una puerta al programa nuclear iraní. En el séptimo día, Irán y Estados Unidos retomarían las conversaciones para un acuerdo definitivo, según la iniciativa presentada. Ahí se juega la pregunta de fondo: si la guerra se puede convertir en una mesa de negociación.
En la misma conferencia, Trump señaló que Estados Unidos podría pactar con Cuba, luego de trascender que el Ejército de Estados Unidos preparaba una posible acción militar en la isla, y reveló que habló con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, sobre elecciones. Tres frentes, tres mensajes: presión, negociación y disputa por el control.
La región vuelve a estar en el centro de la escena. El estrecho de Ormuz no es un dato más: es una arteria vital para el petróleo, para el comercio y para la geopolítica mundial. Si Trump descarta el plan de Irán, la pregunta que queda es simple: ¿qué sigue cuando el mar sigue cerrado y las armas siguen calientes?


