Más de 700 personas se juntaron en el Centro Provincial de Convenciones de Paraná para volver a ponerle cuerpo al Congreso Funcionalmente. Fue la 13ª edición y el termómetro quedó claro: la pregunta ya no es si la IA va a entrar a las organizaciones, sino cómo se decide con ella.
El evento, organizado por el Grupo Funcionalmente, se presentó como un espacio de liderazgo, neurociencias y coaching, y eligió un eje que suena a advertencia: humanos, IA y decisiones reales. No fue una charla más de tecnología, sino una invitación a frenar, mirar el equipo y entender qué se pierde cuando la velocidad se vuelve la única métrica.
La apertura estuvo a cargo de Carlos Sosa, director del Grupo Funcionalmente, que planteó el problema desde el liderazgo inconsciente y el rendimiento de los equipos bajo presión. Ahí apareció el dato incómodo: muchas organizaciones corren rápido, pero no saben si están corriendo bien.
El Panel de Líderes reunió a Cristina Cuvertino, Ramiro Reiss, Celeste Valenti y Cristian Fiereder, con la moderación de Carina Nicola. No era un escenario decorativo: era la prueba de que la IA se discute en empresas, equipos y decisiones diarias.
Fernanda Ljuba puso el foco en la comunicación y en lo que sigue siendo profundamente humano frente a la IA. Natalia de Vita, en tanto, insistió con la energía del líder y con la necesidad de reconocer cómo se está antes de tomar decisiones. Entre una charla y otra, el mensaje fue directo: la tecnología no reemplaza el vínculo, pero sí lo expone.
En el terreno tecnológico, Joan Cwaik habló de los desafíos para incorporar IA a empresas y equipos, y de la incertidumbre que genera en tareas y empleos. No fue una promesa de futuro brillante, sino un mapa de preguntas: qué se automatiza, qué se decide, quién responde y cómo se evita que la máquina avance sin criterio.
La salud también entró al tablero. Carolina Cancian habló del estrés, los automatismos y el impacto del cuerpo bajo presión, mientras que Martín Lombardero reflexionó sobre nuevas formas de vida y su efecto en la salud. El cierre no fue solo productivo: fue corporal, porque un equipo agotado no decide mejor.
El Congreso Funcionalmente volvió a mostrar que Paraná sigue siendo un punto de encuentro para pensar el trabajo, la organización y el liderazgo en la región. Con más de 700 personas en la sala, la IA dejó de ser un tema de especialistas y se volvió una pregunta de todos los días: qué se mantiene humano, qué se delega y quién responde cuando la decisión importa.


