La Bolsa de Cereales de Entre Ríos no llega a octubre con el bolsillo lleno. La entidad provincial advirtió por una caída de recursos y, en el mismo comunicado, confirmó la salida de su gerente, Manuel Villagra.
El motivo, según el texto institucional, es que las formas de operar del mercado agropecuario cambiaron de manera considerable. Esa variación afectó la intervención de la Bolsa en la concreción de contratos del sector y, con ella, el ingreso de recursos económicos.
La entidad habla de un nuevo escenario que obliga a decisiones difíciles y no deseadas, pero necesarias para reestructurarse. El objetivo declarado es asegurar la subsistencia de la institución y, después, volver a crecer.
En ese marco, la desvinculación por mutuo acuerdo de Manuel Villagra quedó formalizada. El gerente continuará en su cargo hasta el 30 de septiembre, fecha en que se cierra la etapa.
El presidente, Diego Camuñas, reconoció que se llegó a la determinación con gran pesar. Valoró la presencia institucional y la prolijidad en el manejo de la asociación, y recordó el amparo ambiental con reciente resolución del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos.
Villagra, por su parte, sostuvo que cumplió una etapa de experiencia y aprendizaje profesional. Agradeció a autoridades, socios, equipo y actores del sector, y dijo que entendió, junto a la Comisión Directiva, que era el momento de dar este paso.
El Consejo Directivo convocó a una Asamblea Extraordinaria en octubre, en la sede de la institución en Paraná. Allí se definirá la venta de tres propiedades: un inmueble en San Martín 553, de Paraná, 192 hectáreas en Alcaraz Segundo, departamento La Paz, y un campo de 72 hectáreas en el departamento Nogoyá.
La venta de propiedades no es un detalle menor: ahí tenés la señal de que la institución está buscando aire. En un sector donde el campo, el contrato y la confianza se mueven rápido, una Bolsa de Cereales que se reestructura podría volver a ser útil, pero el camino pasa por recuperar ingresos sin perder peso institucional.
El comunicado también subraya que la proyección institucional de la Bolsa fue tradicional y exitosa. Ahora, el desafío es mantener esa identidad mientras se ajusta el modelo de financiamiento y se redefine el rol de la entidad frente a un mercado que cambió.
La asamblea de octubre pondrá sobre la mesa la venta de tres propiedades. No es un simple trámite: es una decisión que podría marcar el rumbo financiero de la institución y el modo en que se sostiene su presencia en el agro.
El cierre de la etapa de Villagra, en cordialidad y entendimiento, deja un mensaje claro. La institución necesita orden, ingresos y un equipo gerencial que le permita volver a crecer.


