Veinte años no se cumplen con un cartel: se sostienen con vecinos, con talleres y con la costumbre de encontrarse. El Centro Integrador Comunitario La Floresta lo volvió a demostrar con la celebración que mezcló música, baile y muestras de lo que se hace en el día a día.
La celebración no fue un acto puntual: fue una muestra de lo que significa trabajo comunitario sostenido en el tiempo. En La Floresta y El Resero, el CIC se volvió un punto de encuentro para vecinos que buscan compartir, aprender y estar juntos.
La intendenta Rosario Romero lo resumió con una frase que pesa: “Es un emblema de integración comunitaria”. No es un elogio vacío: detrás de esa idea hay dos décadas de puertas abiertas, de actividades recreativas y de gente que eligió quedarse haciendo comunidad.
¿Qué pasa cuando un espacio no se limita a existir? Vos sabés que se vuelve parte de la vida. Los talleres, la música y el baile no son solo actividades: son maneras de decir que un lugar puede sostener vínculos, memoria y proyecto. En eso se mide la fuerza de un CIC.
Un espacio así no se mide por la cantidad de paredes, sino por la capacidad de generar encuentros. Cuando hay música, hay memoria; cuando hay baile, hay cuerpo; cuando hay talleres, hay oficio y compañía. Esa mezcla convierte la celebración en algo más grande que una simple fiesta.
La palabra integración aparece mucho, pero pocas veces se la ve tan concreta. Acá no se trata de un discurso: se trata de vecinos que participan, de actividades recreativas que ocupan el tiempo y de una identidad que se construye entre La Floresta y El Resero.
También importa lo que no se ve: la constancia de sostener un proyecto cuando no hay aplausos. La comunidad se hace con paciencia, con decisiones diarias y con la certeza de que un espacio comunitario puede ser refugio, escuela y punto de partida. Por eso, los 20 años del CIC La Floresta no son un número: son una forma de seguir.
La pregunta no es menor: ¿qué deja un CIC cuando cumple dos décadas? Vos sabés que deja vínculos, deja memoria y deja la prueba de que la integración se sostiene con presencia, no solo con anuncios.
El CIC La Floresta celebró sus 20 años con muestras de talleres, música, baile y actividades recreativas, y reunió a vecinos de La Floresta y El Resero. La intendenta Rosario Romero destacó que el centro es un emblema de integración comunitaria.


