La paritaria docente vuelve a poner el salario de los maestros en el centro de la escena. Este viernes a las 9 comienza el Congreso Extraordinario de AGMER, y la pregunta es una sola: ¿acepta o rechaza el gremio la oferta salarial?
El dato no es menor: el Congreso deberá resolver la postura del gremio ante los aumentos ofrecidos hasta diciembre. No es una discusión abstracta, ni un trámite de oficina: está en juego el salario docente y la continuidad de la negociación con el Gobierno.
La decisión será comunicada el lunes, cuando se reanude la mesa de negociación. Ese día se sabrá si el gremio decide avanzar, plantear un nuevo escenario o endurecer la postura. En el fondo, la paritaria vuelve a mostrar la tensión permanente entre oferta salarial y expectativas del sector.
¿Qué pesa más en un Congreso de estas características? La oferta económica, el clima político, el desgaste de la negociación o la presión que ejerce el gremio sobre la Provincia. La respuesta no será simple, porque una paritaria nunca es solo un número: es también un termómetro de la relación entre el Estado y uno de los sectores más sensibles de la sociedad.
El Congreso Extraordinario arranca temprano, a las 9, y marca el tono de la jornada. No hay lugar para la improvisación: cada palabra, cada postura y cada silencio pesan en una mesa donde la docencia busca sostener su salario. La definición de hoy puede convertirse en el punto de inflexión de la negociación.
El lunes, cuando se reanude la negociación, el Gobierno deberá recibir la respuesta del gremio. Sea cual sea, la paritaria docente vuelve a demostrar que el salario de los maestros no es un tema menor: es un asunto que atraviesa la provincia, la educación y la estabilidad del sector. Pero, al menos en esta etapa, la palabra final está en el Congreso de AGMER.
También pesa el tiempo. La paritaria se define en un marco de incertidumbre, donde cada jornada suma presión sobre los docentes y sobre el Gobierno. Si el Congreso elige el rechazo, la negociación entra en una fase más dura; si opta por la aceptación, se cierra un capítulo y se abre la cuenta pendiente de la provincia.
En el fondo, la pregunta no es solo económica. Es también política: ¿qué señal envía la Provincia al sector docente? ¿Cómo se sostiene la educación cuando el salario vuelve a ser el punto de fricción? La respuesta de AGMER, el lunes, va a marcar el rumbo de una negociación que todavía no está cerrada.


