Un número que debería grabarse a fuego: el 90% de los casos de cáncer de mama son curables si se detectan a tiempo. Lo dijo con claridad la médica María Ximena Elena, y el mensaje no admite vueltas: el control no es opcional, es la diferencia entre la vida y una batalla mucho más dura.
Elena subrayó que la mamografía es el estudio clave y que debe comenzar a realizarse a partir de los 40 años. No es un capricho del sistema de salud ni un trámite burocrático: es la herramienta que permite encontrar tumores cuando todavía son pequeños, cuando el tratamiento es más efectivo y las chances de recuperación son enormes. El problema, siempre el mismo, es que muchas mujeres llegan tarde al diagnóstico, ya sea por falta de acceso, por miedo o simplemente porque nadie les explicó la urgencia.
¿Cuántas vidas se podrían salvar si el mensaje llegara a tiempo y a todas? La pregunta no es retórica: tiene respuesta en esa cifra contundente del 90%.
En ese marco, la médica anticipó la tercera edición del Desfile Rosa en Paraná, una iniciativa que busca instalar la prevención en la agenda pública con una propuesta que va más allá del consultorio. Estas acciones de concientización son fundamentales en un país donde el acceso a la información todavía es desigual y donde el tabú alrededor del cáncer sigue costando vidas.
El mensaje es simple y poderoso: hacerse los controles anuales, no postergar la mamografía y consultar ante cualquier cambio en el cuerpo. La detección temprana no es un privilegio, es un derecho, y exigirlo empieza por conocerlo.


