No es un chiste ni una metáfora: Granja Tres Arroyos les propuso a sus trabajadores cobrar parte del sueldo en pollos. La oferta fue presentada en la planta de Pilar, en el marco del concurso preventivo que atraviesa el grupo y en medio de negociaciones tensas por decenas de despidos. Una empresa que factura millones queriéndole pagar a sus empleados con lo mismo que produce. Difícil encontrar una imagen más cruda de lo que es una crisis empresaria en carne viva.
El contexto no es menor. Tres Arroyos está en concurso preventivo, el mecanismo legal que usan las empresas para reestructurar deudas y evitar la quiebra. Eso ya de por sí es una señal de alarma. Pero cuando la propuesta para cubrir los salarios es mercadería en lugar de dinero, la alarma pasa a ser sirena. Los trabajadores, que van todos los días a la planta a cumplir con su parte del trato, se encontraron con una oferta que los retrotrae a otra época: el trueque como forma de pago en pleno siglo XXI.
La crisis del grupo no se queda en Pilar. En Concepción del Uruguay, Entre Ríos, la situación ya dejó consecuencias concretas y dolorosas: 480 trabajadores fueron cesanteados en Granja La China, una de las plantas del mismo grupo. Casi quinientas familias entrerrianas que de un día para el otro perdieron el ingreso. Una sangría laboral de proporciones que golpea de lleno a una ciudad que tiene en la industria avícola uno de sus pilares económicos.
La pregunta que queda flotando es inevitable: si la empresa no tiene liquidez para pagar sueldos en efectivo, ¿en qué condiciones están los trabajadores que siguen adentro? ¿Y qué garantías reales tienen de cobrar lo que les corresponde mientras dura el proceso concursal? Los gremios del sector tienen mucho para decir al respecto, y las negociaciones que se vienen no van a ser sencillas.
Lo que está en juego no es solo el futuro de una empresa. Es el sustento de cientos de familias en distintos puntos del país, con un impacto especialmente duro en Entre Ríos, donde el sector avícola genera empleo genuino en ciudades que no tienen demasiadas alternativas. El desenlace del concurso preventivo de Tres Arroyos va a marcar el pulso de toda una industria regional en los próximos meses.


