No es solo que no aprenden menos: también piensan diferente, y peor. Un informe elaborado por la Universidad Austral encendió las alarmas sobre el deterioro cognitivo de los estudiantes argentinos en la última década, con datos que van mucho más allá del debate habitual sobre calidad educativa.
El relevamiento comparó cohortes evaluadas en 2013, 2019 y 2023 y encontró que los alumnos del último grupo obtuvieron 3,6 puntos menos de coeficiente intelectual total respecto a los del primero. Pero el dato más contundente está en el lenguaje: el desempeño verbal cayó un 8,4% en ese período. “Acá lo que vemos en el informe es que caen más que ninguna las habilidades verbales”, señaló Cecilia Adrogué, investigadora de la Escuela de Educación de esa universidad.
Lo que hace más incómodo el diagnóstico es que el deterioro no respeta clase social. La investigadora fue clara: “Esta caída en las capacidades cognitivas no se da solamente en los estudiantes más vulnerables”. La muestra incluyó alumnos de escuelas privadas con buen nivel socioeconómico, y también en ese grupo se registró una caída. El problema, entonces, no es solo de pobreza o de escuela pública: es transversal.
Adrogué planteó una hipótesis que muchos padres ya intuyen pero pocos quieren admitir: la relación entre el uso de dispositivos y el retroceso en las capacidades de lectura y comprensión. “Tengo hijos adolescentes que leían y dejaron de leer. Aparece el celular en su vida y pierde la lectura por completo”, relató. No es una afirmación científica definitiva —la propia investigadora aclaró que el estudio no identifica una causa única— pero es una línea de trabajo que el equipo considera prioritaria para futuras investigaciones.
El informe también registró una brecha más amplia entre escuelas públicas y privadas, aunque Adrogué pidió cautela antes de sacar conclusiones automáticas: “Los niños también difieren en otras cualidades familiares, culturales, sociales y económicas”. El tipo de institución no explica todo; el contexto pesa tanto o más.
Los datos se inscriben en un panorama nacional que no da respiro. Argentina cayó más que el promedio internacional en las pruebas PISA, según señaló la investigadora. Hay un dato que rompe levemente la tendencia negativa: la evaluación Aprender 2025 mostró una pequeña mejora en primaria, que Adrogué vinculó con las políticas de alfabetización impulsadas por las provincias. “La alfabetización es la puerta al mundo, es la puerta a aprender”, subrayó. Una puerta que, según los números, cada vez más chicos están encontrando cerrada cuando llegan al secundario.


