Menos de cuatro de cada diez máquinas en funcionamiento. Ese es el panorama que dejó agosto de 2026 para la industria metalúrgica argentina: un sector que opera al 39,6% de su capacidad instalada, con seis de cada diez unidades productivas paradas, y sin señales claras de recuperación a la vista.
El informe mensual de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) confirmó que la producción cayó un 6,1% interanual en agosto y un 3,9% respecto de julio. Con ese resultado, la actividad acumuló una contracción de 5,6% en los primeros ocho meses del año. ADIMRA ubicó el nivel de utilización entre los más bajos de la serie histórica, comparable con los registros de la salida de la pandemia en 2020.
El golpe no fue solo productivo. El empleo en el sector cayó un 2,5% interanual en agosto y mostró además una baja del 0,3% frente al mes anterior. Y en el frente financiero, el 10,3% de las empresas —aproximadamente una de cada diez— registra atrasos en sus obligaciones de pago. No es un dato menor: cuando las firmas no pueden pagar, el problema deja de ser estadístico y se convierte en crisis concreta.
Las perspectivas tampoco invitan al optimismo. De cara al próximo trimestre, el 68,1% de las empresas no espera incrementar su producción: el 46,8% proyecta mantener el nivel actual y el 21,3% anticipa una nueva caída. Solo el 32% espera producir más, y el propio informe aclara que esas mejoras previstas son en su mayoría leves y parten de niveles ya deprimidos.
Por segundo mes consecutivo, ninguna de las actividades relevadas mostró variación positiva en las cadenas de valor. Los segmentos más golpeados fueron Bienes de capital, con una caída interanual del 11,1%, y Fundición, con un retroceso del 7,9%. En ambos casos, las empresas señalaron la falta de pedidos y la debilidad de la demanda como principales obstáculos.
Entre Ríos encabezó las bajas provinciales con un descenso interanual del 8,8%, impulsado principalmente por el mal desempeño del segmento de Bienes de capital. Le siguieron Córdoba (-7,8%), Buenos Aires (-7,3%), Santa Fe (-4,4%) y Mendoza (-0,8%). En la provincia porteña, las empresas también destacaron la mayor competencia de productos importados como un factor que agrava la caída de pedidos.
El único dato que matiza el cuadro es marginal: en Mendoza, algunas firmas de Bienes de capital retomaron operaciones postergadas gracias a nuevos contratos, lo que atenuó la caída. En Santa Fe, mejoras puntuales en Maquinaria Agrícola compensaron parcialmente los números negativos de otros segmentos. Son excepciones que confirman la regla de un sector que, en agosto, retrocedió de manera prácticamente uniforme en todo el país.


