El río Uruguay fue el escenario de una jornada que cruzó fronteras: Argentina y Uruguay unieron sus márgenes para poner el foco en la conservación del Parque Provincial Islas y Canales Verdes, uno de los ecosistemas más valiosos y menos visibles de la región.
La actividad combinó navegación en kayak, talleres sobre biodiversidad autóctona y espacios de concientización orientados al cuidado de las fuentes de agua y la adaptación al cambio climático. Una propuesta que no se quedó en el discurso: la gente se metió al agua, literalmente, para entender qué hay que proteger.
El formato binacional no es un detalle menor. Que las dos orillas del Uruguay se sienten juntas a pensar el futuro del río habla de una conciencia que empieza a superar los límites administrativos. Los ecosistemas no entienden de fronteras, y esta jornada lo dejó claro desde el primer palotazo de remo.
Los talleres sobre biodiversidad autóctona apuntaron a visibilizar la riqueza natural de un parque que muchos entrerrianos conocen de nombre pero pocos han recorrido en profundidad. La flora y fauna de las islas y canales del Uruguay conforman un sistema frágil, sensible a la contaminación, a las variaciones del nivel del río y a los efectos acumulados del cambio climático.
La jornada se inscribe en un contexto donde el cuidado del agua dulce ya no es una preocupación de nicho: es una urgencia que las comunidades costeras del noreste entrerriano sienten cada vez más cerca, con sequías e inundaciones que se alternan con una intensidad que hace apenas dos décadas era impensada. Iniciativas como esta, que combinan educación ambiental con experiencia directa en el territorio, son las que dejan huella más allá del día del evento.


