El escenario fue una escuela primaria de Gran Guardia, un pueblo a unos 80 kilómetros al oeste de la ciudad de Formosa. El momento era el acto por el Día del Estudiante. Y la protagonista, Gladys Esther González, delegada zonal educativa de Pirané, que llegó a dar un discurso y terminó generando una polémica que rápidamente desbordó las redes sociales.
Según muestra un video difundido por dirigentes radicales, González se paró frente a una veintena de chicos y les preguntó si sabían quién les había mandado los guardapolvos que llevaban puestos. El silencio fue la primera respuesta. Un alumno arriesgó tímidamente: “¿La escuela?”. La mujer ignoró la respuesta y volvió a preguntar. Entonces llegó la frase que encendió la controversia: “Es Gildo Insfrán, por supuesto”.
No se quedó ahí. González continuó su discurso enumerando todo lo que, según ella, el gobernador les envía a los alumnos: zapatillas, guardapolvos, útiles, leche y comida. “El gobernador quiere la formación integral de todos los alumnos, que estén bien físicamente, psicológicamente, emocionalmente”, sostuvo ante los menores, con el jefe comunal Benjamín Salinas y autoridades de la institución presentes en el salón.
El video lo compartió Agostina Villaggi, presidenta de la UCR formoseña, quien anunció que presentará una denuncia formal para que se investigue lo ocurrido. “Los guardapolvos no son un regalo personal de ningún funcionario: los pagamos entre todos. Presentárselos a niños como un favor del gobernador, con el jefe comunal y concejales presentes, es propaganda política dentro de la escuela”, explicó la referente radical.
A la indignación se sumó la diputada provincial Carla Zaiser, que además señaló otro tramo del discurso de González: el cierre del acto, donde la delegada les pidió a los chicos que festejaran “sin peleas, sin agresiones, sin acodos, sin discriminación y mucho menos pensar en el suicidio”. Zaiser calificó esas palabras como inapropiadas para dirigirse a niños, en referencia a la manera en que se abordó el tema.
El episodio no es el primero de este tipo que se registra en las escuelas de Formosa bajo la gestión de Gildo Insfrán, gobernador de la provincia desde 1995. La oposición local viene denunciando desde hace años prácticas de uso político del sistema educativo, y este nuevo caso vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los límites entre la gestión pública y la propaganda partidaria dentro de las aulas.


