El peronismo de Concordia tiene un problema que ya no puede tapar con actos y carteles: sus propias bases lo están interpelando en voz alta, con nombre y apellido, y sin demasiada paciencia. La agrupación Convicción Peronista Concordia volvió a levantar la voz y esta vez lo hizo desde la sede del Sindicato de Obreros y Empleados Viales de Entre Ríos (S.O.E.V.E.R), junto a la Agrupación Reconstrucción Peronista Trabajadores Viales, en un encuentro que describieron como de debate genuino y no como foto de campaña.
El reclamo central no es nuevo, pero gana intensidad con cada reunión: la normalización inmediata del Partido Justicialista de Concordia. Desde el 8 de mayo de 2026, cuando en la sede de La Bancaria se realizó el primer encuentro formal con ese pedido elevado al PJ Provincial, la agrupación viene tejiendo una red de reuniones barriales y gremiales que, según sus propias palabras, crece desde abajo. El 28 de agosto en la Seccional 4° Noroeste fue otro hito de esa construcción, con una convocatoria que describieron como masiva.
El diagnóstico que trazan es duro y apunta directo a la conducción actual: “La comodidad de los escritorios y los acuerdos entre cuatro paredes nos han llevado al aislamiento”. Denuncian que las Unidades Básicas dejaron de ser espacios vivos en los barrios para convertirse en estructuras cerradas, y que los sindicatos fueron usados como decoración de campaña en lugar de herramientas reales de organización popular.
La pregunta que más incomoda la formulan ellos mismos sin rodeos: “¿Por qué le temen tanto a las internas?”. Y la respuesta que ensayan es igual de directa: hay sectores que prefieren el acuerdo entre cuatro paredes antes que someter el liderazgo al voto de los afiliados. Para Convicción Peronista, esa resistencia a las urnas partidarias explica, al menos en parte, los resultados del 2023, que mencionan como una derrota que no puede seguir siendo ignorada.
La exigencia de fondo es que la conducción del PJ local pierda, según sus términos, “el miedo a las urnas partidarias” y abra el juego de manera urgente. Plantean que la unidad no puede ser un eslogan que aparece cuando hay que armar listas y desaparece cuando hay que dar discusiones de fondo. El desafío está puesto sobre la mesa: o el peronismo de Concordia vuelve a ser la herramienta de las mayorías, o sigue siendo el refugio de unos pocos. La militancia de base ya eligió de qué lado pararse.


