Nueve años de espera, de pensiones, de entrenamientos y de lejanía de casa. Y al final, la recompensa: Rodrigo Bacidalupe se puso la camiseta de Boca Juniors en un partido oficial y convirtió ese momento en el más importante de su vida. “Es lo más lindo que me pasó en mi vida”, dijo el pibe, y no había manera de dudarlo.
El delantero entrerriano de 19 años debutó en el Xeneize durante el triunfo 3-1 ante Central Córdoba y después habló con una emoción que no disimulaba ni intentaba. “Cumplí el sueño del nene que llegó a Casa Amarilla”, resumió en una frase que vale más que cualquier análisis táctico.
La historia de Bacidalupe tiene la textura de esas que se cuentan en los barrios entrerrianos con orgullo genuino: llegó a las inferiores de Boca cuando tenía apenas 10 años, arrancó ese camino largo y exigente que pocos terminan, y llegó hasta el final. Desde los pibes que sueñan en las canchas de tierra de Entre Ríos hasta la Bombonera hay una distancia enorme, y él la recorrió entera.
A los 19 años, con el debut ya sellado, Bacidalupe tiene por delante la parte más difícil: consolidarse. Pero eso es problema de mañana. Hoy, el entrerriano tiene razones de sobra para disfrutar.


