La energía ya no es una línea más en el balance de una empresa: es la que define si esa empresa puede competir o no. José Martínez Ruhl, presidente de la Cámara de Energías Renovables de Entre Ríos (Cerer), lo dice sin rodeos: los aumentos extraordinarios del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) y la aplicación del Cargo Estabilizado GUDI pusieron al insumo energético en el centro de la agenda industrial.
El contexto no es menor. Desde noviembre pasado, a partir de la Resolución 400/2025 de Normalización del Mercado Mayorista, más de 800 GUDIs migraron al Mercado Mayorista en todo el país, un crecimiento del 13%. Son industrias que leyeron el mapa antes que las demás: buscaron previsibilidad de costos cuando los precios spot en invierno llegaron a 163 USD/MWh, un número que a cualquier electrointensiva le cambia el esquema de rentabilidad de un plumazo.
En ese marco, el Gobierno provincial anunció un esquema de alivio que permite refinanciar el Cargo MEM de los meses de mayo a agosto con una tasa del 15%, apuntando a mitigar el golpe financiero sobre las industrias entrerrianas. Es una medida de corto plazo que no resuelve la tendencia de fondo, pero da aire.
Martínez Ruhl enumeró las recomendaciones concretas para las empresas que todavía no tomaron cartas en el asunto: profesionalizar la gestión energética, optimizar la potencia contratada, gestionar la curva de carga e incorporar generación distribuida. En ese punto aparece una figura nueva habilitada en la provincia por la Resolución 120/2026: el Usuario Remoto Virtual, que permite consumir energía renovable generada en otro punto de la red.
El MEM tiene sus pros y sus contras, y el especialista no los esconde. A favor: la posibilidad de fijar precios de energía y potencia por 1 a 5 años, reduciendo la exposición al spot; flexibilidad contractual; y acceso para usuarios medianos desde los 50 kW. En contra: requiere capacidad técnica y comercial real, implica complejidad administrativa, y quien ingresa sin asesoramiento puede firmar contratos poco competitivos o asumir riesgos innecesarios.
Para 2027 se espera mayor estabilidad en el mercado, impulsada por la ampliación del gasoducto Perito Moreno y más generación renovable. Pero el camino hasta allá no será llano: el mercado seguirá enviando señales de competencia y menor subsidio. La conclusión de Martínez Ruhl es directa: anticiparse, diversificar y gestionar activamente el abastecimiento energético ya no es una ventaja diferencial, es una condición mínima para mantenerse en carrera.


