Un exfuncionario de la AFIP con más de tres décadas en el organismo terminó condenado por lo que la Justicia federal definió sin vueltas: no fue un olvido, fue una omisión maliciosa y sostenida en el tiempo. El juez federal Julián Ercolini dictó sentencia contra Pablo Alejandro Brula, exdirector de Personal del organismo recaudador, por haber ocultado parte de su patrimonio en el exterior durante años.
La condena es de seis meses de prisión en suspenso, más inhabilitación especial perpetua para ejercer cargos públicos, prohibición de salir del país y reglas de conducta por seis meses. La investigación estuvo a cargo del fiscal Franco Picardi, de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 5.
Lo que Brula no declaró no era poca cosa. Según estableció la Justicia, en sus declaraciones juradas patrimoniales omitió la existencia de B&Q Investments LLC, una sociedad constituida en 2011 junto con su esposa en el estado de Florida, Estados Unidos. A través de esa firma se compraron dos inmuebles: uno en Rivera Beach por unos 65.000 dólares y otro en Pompano Beach por unos 90.000 dólares. Ambos fueron vendidos, y el dinero obtenido tampoco apareció en ninguna presentación ante el fisco.
El fiscal Picardi fue más allá: señaló que la omisión abarcó la sociedad, los inmuebles, los ingresos por alquileres y el producido de las ventas. Además, la firma nunca fue declarada ante la propia AFIP en los impuestos de Bienes Personales ni de Ganancias. Es decir, el hombre a cargo del personal del organismo recaudador no le declaraba al organismo recaudador.
El juez Ercolini no le dio margen a la excusa de la ignorancia. Brula ingresó a la AFIP en 1990, es licenciado en Administración por la UBA y tiene dos maestrías: una en Dirección de Recursos Humanos del CEMA y otra en Administración y Políticas Públicas de la Universidad de San Andrés. Con ese perfil, sostener que no sabía que debía declarar sus bienes y los de su cónyuge no era una defensa viable.
El fallo también subrayó que la omisión no fue un episodio puntual: se repitió en distintas declaraciones juradas y se extendió incluso a presentaciones posteriores a la disolución de la sociedad. Una conducta sistemática, no un desliz.
Brula fue designado director de Personal de la AFIP el 17 de diciembre de 2015, en los primeros días del gobierno de Mauricio Macri. Continuó en funciones durante los años siguientes y, en diciembre de 2019, ya bajo la administración de Alberto Fernández, fue ascendido a subdirector general de Recursos Humanos del organismo. La condena cierra un capítulo judicial que atravesó dos gestiones y expone una vez más las grietas entre lo que el Estado exige a los ciudadanos y lo que algunos de sus propios funcionarios cumplen.


