jueves, agosto 27, 2026
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Murió la gran artista japonesa Yayoi Kusama

La artista Yayoi Kusama murió a los 97 años en Tokio tras una vida dedicada al arte, dejando un legado que transformó el arte contemporáneo

Yayoi Kusama murió en Tokio a los 97 años y dejó una trayectoria muy destacada en el arte contemporáneo. La artista japonesa, muy conocida por su peluca roja y sus inconfundibles lunares, pasó de ser una figura marginal a convertirse en un fenómeno global, con talento y habilidad para convocar multitudes con sus instalaciones inmersivas y de redefinir la relación entre el arte, el espacio y el espectador. En 2013 sus obras se expusieron en el Malba de Buenos Aires con gran éxito y filas larguísimas para poder conocer sus trabajos.

Su estudio confirmó que falleció el 14 de agosto en un hospital de la capital japonesa. El comunicado destacó una vida “dedicada por completo a la creación” y recordó que Kusama siguió pintando hasta sus últimos días, impulsada por la búsqueda del “amor eterno y el alma eterna”.

Nacida en Matsumoto en 1929, creció en una familia acomodada que poseìa viveros. Tras estudiar pintura tradicional japonesa en Kioto, rechazó el destino de un matrimonio arreglado y emigró a Nueva York en 1958. Allí dio rienda suelta a su imaginación y rápidamente se destacó con las Infinity Nets, enormes superficies cubiertas por miles de pinceladas repetidas que anticipaban el minimalismo y el arte conceptual. También desarrolló sus célebres esculturas blandas –muebles recubiertos por formas textiles– y realizó performances que mezclaban erotismo, pacifismo y provocación en plena contracultura de los años sesenta.

Kusama nunca ocultó su frustración por haber sido relegada en un ambiente dominado por artistas hombres. Sostuvo que varias de sus ideas fueron apropiadas por figuras centrales del pop art, como, por ejemplo, Andy Warhol, mientras su nombre quedaba en los márgenes de la historia oficial del arte contemporáneo.

En la ‘Gran Manzana’ empezó a crear obras de arte en espacios públicos, como en Central Park, donde desarrolló actividades a modo de protesta contra la guerra de Vietnam. El activismo antibelicista de la japonesa era conocido en la época. La guerra marcó la psique de Kusama, que tenía 16 años cuando las bombas atómicas fueron arrojadas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki al final de la Segunda Guerra Mundial.

El Bienal de Venecia de 1966

Uno de sus gestos más recordados ocurrió en la Bienal de Venecia de 1966. Sin invitación oficial, instaló Narcissus Garden, un campo de 1.500 esferas espejadas que reflejaban hasta el infinito a quienes las observaban. Cuando comenzó a venderlas por dos dólares bajo el lema “Tu narcisismo en venta”, los organizadores intervinieron para detener la acción. La obra terminaría convirtiéndose en un ícono del siglo XX.

Después de años de internaciones y de la muerte del artista Joseph Cornell, con quien mantuvo una intensa relación afectiva, decidió ingresar voluntariamente en 1977 a un hospital psiquiátrico de Tokio. Permaneció allí por elección el resto de su vida. Cada mañana caminaba hasta un estudio cercano donde trabajaba durante horas.

En 1993 representó a Japón en la Bienal de Venecia con una instalación de espejos y calabazas que marcó su consagración internacional. Desde entonces, museos como el MoMA, la Tate Modern y el Hirshhorn le dedicaron grandes retrospectivas, mientras sus Infinity Mirror Rooms se transformaban en una experiencia cultural de alcance masivo. Las filas de horas para permanecer apenas unos segundos dentro de esos espacios luminosos revelaban una paradoja: una obra nacida del aislamiento encontraba su máxima expresión en la era de Instagram.

Su paso por Argentina en 2013

En 2013, Malba presentó Obsesión infinita, primera muestra retrospectiva en América Latina de Yayoi Kusama, la mayor artista japonesa viva. Organizada por Malba, en colaboración con el estudio de la artista, la muestra presentaba un recorrido exhaustivo a través de más de 100 obras creadas entre 1950 y 2013, que incluían pinturas, trabajos en papel, esculturas, videos, slideshows e instalaciones. Desde su inauguración, a la que asistieron cinco mil personas y volvió a Malba tendencia en las redes sociales, la exposición se volvió un fenómeno de público hasta alcanzar los 206.000 visitantes.

Curada por Philip Larratt-Smith (Vice Curador en Jefe, Malba, Buenos Aires) y Frances Morris (curadora de la retrospectiva de Kusama en la Tate Modern, Londres), la exposición presenta la trayectoria de esta artista que va desde el ámbito privado a la esfera pública, desde la pintura a la performance, del estudio a la calle.

Una vez le preguntaron cómo imaginaba su lugar en la historia del arte y dijo: “Se siente bien ser una outsider”.

Fuente: Diario Uno de Entre Ríos

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