Una tormenta de granizo y lluvia intensa cayó sobre General Ramírez y dejó en evidencia la fragilidad edilicia de al menos un establecimiento educativo: el Instituto D-176 “Madre de Jesús” quedó con cuatro aulas anegadas, sin electricidad y sin alumnos adentro.
La rectora del colegio lo describió sin rodeos: “Nunca nos había pasado de tener una catarata dentro de un aula”. La frase dice todo. No fue una gotera, no fue humedad. Fue agua entrando a raudales en espacios donde minutos antes había chicos sentados.
Ante la magnitud del temporal, las autoridades del establecimiento tomaron la decisión correcta: cortar el suministro eléctrico para evitar un riesgo mayor y proceder a la evacuación de los alumnos. En situaciones así, el protocolo existe por algo, y acá se aplicó.
El hecho ocurrió en General Ramírez, localidad del departamento Díaz Vélez, en la provincia de Entre Ríos, y se suma a una seguidilla de temporales que en los últimos tiempos vienen poniendo a prueba la infraestructura escolar de la región. La pregunta que queda flotando es siempre la misma: ¿cuánto tiempo más van a aguantar los techos antes de que el agua gane la partida definitivamente?
Por ahora, el Instituto D-176 deberá evaluar los daños y determinar en qué condiciones puede retomar la actividad normal. Los alumnos fueron evacuados sin que se reportaran heridos, lo que es el único dato alivianador de una jornada que la rectora no va a olvidar fácilmente.


