El número es contundente y no admite eufemismos: Metalfor, una de las empresas líderes en pulverizadoras agrícolas de la Argentina, acumuló pérdidas por $26.484.150.261 en el primer semestre de 2026. El contraste con el mismo período del año anterior duele el doble: en 2025 había registrado una ganancia de $11.870.457.229.
La firma, con base en la localidad cordobesa de Marcos Juárez y plantas también en Noetinger y Brasil, presentó el informe ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) y no escatimó en diagnóstico. Según el documento, durante 2026 se produjo una aceleración del deterioro financiero: entidades bancarias redujeron exposición, proveedores restringieron entregas, aumentaron los rechazos de cheques y la confianza de clientes y vendedores se desmoronó. Una espiral que la propia empresa describió como una crisis que pasó de financiera a organizacional.
La caída en la producción lo grafica con crudeza: Metalfor pasó de fabricar 208 máquinas en el primer semestre de 2025 a apenas 95 en el mismo período de este año. Las ventas también se derrumbaron, de 258 a 167 unidades. Una empresa que durante años lideró el mercado nacional de pulverizadoras hoy fabrica menos de la mitad que hace doce meses.
En este contexto, la compañía anunció una reorganización laboral y operativa que planea ejecutar durante agosto. El plan presentado ante la CNV incluye adecuar dotaciones, turnos, sectores y adicionales salariales; concentrar la producción en los modelos de mayor rotación; discontinuar temporalmente actividades sin retorno inmediato; y monetizar inventarios y máquinas usadas. El objetivo declarado es reducir el punto de equilibrio para que la empresa pueda operar sin consumir caja.
El panorama laboral es el flanco más sensible. A principios de julio, Metalfor solicitó la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis, que se cerró el 7 de agosto sin acuerdo con la Unión Obrera Metalúrgica. Desde el gremio informaron que la empresa llegó a proponer despedir al 70% de la plantilla, que hoy comprende a 600 operarios. Un episodio adicional encendió la mecha: a mediados de julio, la firma despidió a 35 trabajadores de la planta de Noetinger mientras se disputaba el partido de Argentina contra Egipto, habiéndolos dejado salir antes para verlo.
El propio comunicado de la empresa reconoce que la reducción de estructura no es un fin en sí mismo, sino la condición para que quede una compañía más chica pero capaz de producir y crecer. La pregunta que queda abierta es cuántos de los 600 empleados actuales van a estar cuando esa recuperación, si llega, finalmente ocurra.


