Números que no mienten: Entre Ríos cerró el fin de semana largo con una ocupación promedio del 51% y una derrama económica que superó los $16.794 millones. No es un dato menor en un contexto donde cada temporada se pelea palmo a palmo con otras provincias por el turista argentino.
Los protagonistas de siempre volvieron a dar el presente. Las termas entrerrianas funcionaron como imán principal, atrayendo familias y grupos que combinaron descanso con la propuesta de agua caliente que la provincia sabe ofrecer como pocas. Pero el fin de semana no vivió solo de las piletas: los eventos culturales, deportivos y gastronómicos repartidos por la geografía provincial sumaron tracción propia y diversificaron la oferta para distintos perfiles de visitante.
El resultado es una postal que el sector turístico entrerriano necesitaba. La combinación de infraestructura termal con una agenda de actividades bien armada demostró, una vez más, que la provincia puede competir con propuestas de peso cuando hay coordinación entre municipios, prestadores y el gobierno provincial.
El dato de ocupación del 51% refleja un rendimiento sólido para un fin de semana largo de agosto, mes que históricamente no es el pico de la temporada. Que la cifra se sostenga en ese rango habla de una demanda que no afloja y de destinos que supieron fidelizar al visitante que vuelve año tras año.
El movimiento económico de más de $16.794 millones impactó directamente en hotelería, gastronomía, transporte y comercio local a lo largo de toda la provincia, desde los circuitos termales del norte hasta los destinos costeros e históricos del sur entrerriano.


