Un decreto firmado desde la Presidencia de la Nación cerró un capítulo político que venía cocinándose desde junio: Juan Carlos Chagas, identificado como hombre de confianza del exsenador Edgardo Kueider, quedó fuera de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande (CTM), el organismo binacional que administra uno de los activos estratégicos más importantes del noreste argentino.
El reemplazante es el arquitecto Guillermo Daniel Marcone, propuesto directamente por la Provincia de Entre Ríos mediante una nota formal fechada el 2 de junio de 2026. La movida lleva la firma política del gobernador Rogelio Frigerio, que así consolida su control sobre la delegación argentina en el ente binacional y deja en claro quién manda hoy en la provincia.
El decreto presidencial, dictado en uso de las atribuciones del artículo 99, inciso 7 de la Constitución Nacional, es quirúrgico: en el artículo 1 limita la designación de Chagas y en el artículo 2 nombra a Marcone. Sin vueltas, sin grises.
La CTM de Salto Grande no es cualquier organismo. Nació del convenio del 30 de diciembre de 1946 entre Argentina y Uruguay, aprobado por la Ley N° 13.213, con el mandato de aprovechar al máximo las ventajas naturales del Río Uruguay en la zona de Salto Grande para el desarrollo económico, industrial y social de ambos países. Tiene a su cargo todo lo referente a la utilización, represamiento y derivación de las aguas del río, lo que lo convierte en un espacio de poder real, con recursos y decisiones que impactan directamente en la región.
El desplazamiento de Chagas no es un simple recambio administrativo: es la señal de que el espacio político ligado a Kueider —hoy con su figura seriamente golpeada— pierde terreno en los organismos clave del Estado entrerriano. Frigerio aprovechó el momento y metió a su hombre en una de las sillas más codiciadas del esquema institucional regional.


