Hay un número que duele y que la diputada Romina Del Plá puso sobre la mesa sin anestesia: el salario mínimo docente nacional está en $500.000, una cifra que representa apenas un tercio de la canasta de pobreza. No es una opinión, es la radiografía de una paritaria que no se reúne desde marzo y que, según la legisladora, dejó de cumplir su función hace rato.
“Es una risa”, dijo Del Plá sobre ese piso salarial. “Ninguna jurisdicción está por debajo de eso, pero tampoco sirve para lo que tiene que servir una paritaria nacional: fijar un horizonte, no un salario miserable”, remarcó. El diagnóstico es contundente: la docencia argentina trabaja en condiciones de pobreza mientras el Estado nacional desmantela los instrumentos que sostenían el sistema educativo.
La legisladora enumeró el desguace: eliminación del Incentivo Docente, transferencias para comedores escolares llevadas “prácticamente a cero”, supresión de la obligación de invertir el 6% del PBI en Educación, y anulación del fondo para las escuelas técnicas. “Esto, tan brutal a nivel nacional, se traduce a cada provincia”, advirtió. No hay rincón del sistema educativo que no haya recibido el impacto.
Pero Del Plá no se quedó solo en Javier Milei. Apuntó con igual fuerza contra los gobernadores, a quienes calificó de “cómplices” que no solo reproducen el ajuste sino que lo profundizan. Mencionó explícitamente al gobernador de Entre Ríos entre los mandatarios que, a su entender, comparten la orientación de recortar a los trabajadores mientras dan “todo tipo de beneficios a las grandes patronales”.
Como ejemplo de esa complicidad, señaló las reformas previsionales provinciales. “Aquí en Entre Ríos se ha vivido semanas atrás”, graficó, refiriéndose a las modificaciones en las cajas jubilatorias que afectaron a docentes en esa y otras provincias como Córdoba, Santa Fe y Río Negro. “Es una exacción porque los docentes ya aportaron”, subrayó, al describir cómo se aumentan edades de retiro o se extienden los aportes hasta después de jubilados.
La diputada también denunció que los gobernadores negocian en silencio con el gobierno nacional: votan leyes antipopulares, como la reforma laboral o el presupuesto, y a cambio reciben fondos por “alguna ventanilla medio arbitraria” sin demasiadas explicaciones. “Acá ninguno es una víctima, un pobre angelito a merced del gobierno nacional”, fue tajante.
En las aulas, el cuadro se completa con pluriempleo, deterioro de las obras sociales y presentismo que penaliza a quienes se enferman. “Se ha convertido en algo natural el doble o el triple cargo porque los salarios no alcanzan”, lamentó Del Plá, describiendo una sobrecarga que afecta tanto la salud de los docentes como la calidad educativa. El 3 de agosto se realizó el segundo paro nacional convocado por CTERA, en respuesta a los intentos del gobierno de imponer la esencialidad educativa para limitar el derecho a huelga. La docencia, según la legisladora, respondió con adhesión masiva y dejó en claro que la paciencia tiene un límite.


