La mesa existe, los gestos están, pero el amor no llega. Mauricio Macri y Karina Milei siguen en ese baile incómodo de una pareja que no termina de decidir si juntarse o separarse definitivamente, y las PASO se convirtieron en el hueso que ninguno quiere soltar.
La reunión del jueves en el despacho de Diego Santilli reunió a los embajadores amarillos Fernando de Andreis y Cristian Ritondo con los violetas Martín y Eduardo “Lule” Menem. Dijeron que el encuentro se repetirá cada dos semanas. Bien. Pero la reforma electoral que empuja el Gobierno está trabada en el Senado, y sin los votos macristas, el oficialismo no tiene chance de suspender o eliminar las primarias.
De Andreis, mano derecha de Macri, fue claro: “Las PASO son un instrumento que funciona y da legitimidad. Personalmente creo que hay que mantenerlas”. No es un detalle menor. Es la posición del PRO dicha en voz alta, justo cuando el Gobierno sale a persuadir gobernadores aliados con millas de cabotaje y promesas de subsidios a la energía.
El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, del PRO, fue más directo todavía: “El rejunte no tiene ningún tipo de sentido si es solamente para ganar una elección”. Y Hernán Lacunza, que lanzó su precandidatura presidencial con el aval de Macri, avisó que no declina sus aspiraciones. Además, cruzó al ministro de Economía por prestar dólares a empresas que no generan divisas: “Ya ampliamos los préstamos a fines de los noventa. Terminamos con la pesificación asimétrica, no cometamos los mismos errores”, advirtió el ex ministro.
Mientras tanto, Karina Milei respondió a su manera: ordenó a ministros nacionales que caminen la Ciudad, la tierra prometida del PRO desde 2007. La secretaria general de Presidencia estará el miércoles en el sur porteño, en la fábrica de sillones Fontenla. Al día siguiente, su principal delegada en la Ciudad, Pilar Ramírez, visitará un local de la heladería Lucciano’s acompañada nada menos que por Luis “Toto” Caputo.
Ramírez, que preside el bloque de LLA en la Legislatura porteña, tiene además dos proyectos listos para marcarle la agenda a Jorge Macri en la Legislatura: uno de libertad comercial para digitalizar habilitaciones, presentado junto al senador Agustín Monteverde. La provocación es deliberada y sistemática.
El cuadro es este: una alianza que ninguno descarta pero que tampoco ninguno termina de cerrar, con el PRO defendiendo las primarias como garantía de supervivencia interna y LLA ocupando palmo a palmo el territorio que los amarillos consideran propio. La negociación sigue abierta, pero cada movimiento en la Ciudad suma tensión al vínculo.


