Cuatro días después del terremoto que sacudió Colombia el 10 de agosto, el balance sigue creciendo y el número ya es difícil de dimensionar: 294 muertos y 3.935 heridos, según el último reporte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd).
El sismo de magnitud 7,4 golpeó con una violencia que el país no registraba en décadas. Las autoridades actualizaron el balance de la emergencia y detallaron el impacto en distintos territorios del país, mientras los equipos de rescate continúan trabajando sobre los escombros en busca de sobrevivientes.
Las labores de búsqueda y rescate siguen activas en varias regiones afectadas. La atención humanitaria se desplegó en distintos puntos del territorio colombiano, aunque la magnitud del desastre pone a prueba la capacidad de respuesta del Estado. Cada hora que pasa, las posibilidades de encontrar personas con vida bajo los escombros se reducen.
El número de heridos —casi 4.000— refleja además la presión brutal sobre el sistema sanitario colombiano, que debe atender una demanda extraordinaria en simultáneo con la emergencia logística de llegar a zonas de difícil acceso.
Con el correr de los días, el foco se desplaza inevitablemente hacia la reconstrucción y el asistencia a los miles de damnificados que perdieron sus hogares. El sismo del 10 de agosto de 2026 ya figura entre las catástrofes naturales más graves de la historia reciente de Colombia.


