Ocho años viviendo en Concordia, una profesión, sin antecedentes, sin causas judiciales en ningún país. Y aun así, más de diez veces detenido, trasladado, fotografiado en ropa interior y burlado por efectivos policiales. Lucas Passos tiene 41 años, nació en Ilhéus, Bahía, Brasil, y no tiene dudas sobre el motivo: “Es porque soy negro. No hay otro motivo: es racismo”.
Passos es graduado en Publicidad y Propaganda, fotógrafo, gestor cultural, realizador audiovisual, escritor y profesor de portugués. Fue co-director de Auténtica, una película rodada en esta ciudad. Un perfil que no encaja con ningún estereotipo delictivo, pero que según denuncia no le sirvió de nada frente a los controles policiales que comenzaron en 2019 y se repitieron hasta este año.
“Ni siquiera es porque soy extranjero, porque hay personas de otros países viviendo acá, incluso brasileños, y nunca fueron parados”, señaló. Durante años intentó modificar su apariencia para evitar los procedimientos. Cambió la ropa, modificó su imagen. Nada funcionó. “Soy una persona educada, instruida, tengo una profesión, no tengo ninguna causa policial acá ni en ninguna parte del mundo. Pero nada les importa”, afirmó.
Entre los episodios que relató, uno resulta especialmente elocuente. Regresaba caminando de una actividad cultural con flores en la mano cuando un patrullero lo interceptó. Después de pedirle la documentación, un efectivo le solicitó que posara para fotografías junto al móvil policial. Al negarse, fue trasladado a la Jefatura, donde le pidieron que se sacara la ropa. “Me quedé en ropa interior y ahí me sacaron un montón de fotos”, contó. Al retirarse, los mismos efectivos volvieron a pedirle que posara: “Parate en esa luz con las flores, que queremos sacarte más fotos”. Para Lucas, no fue un procedimiento sino una burla. “Es el ‘lo hago porque puedo'”, resumió.
Las consecuencias sobre su vida cotidiana son concretas. Llegó a encerrarse en su casa después de uno de los episodios, dejó de frecuentar determinados lugares y actividades, y solicitó ante la Justicia un hábeas corpus para poder caminar tranquilo por la ciudad. “Vivo con la sensación de ser permanentemente vigilado”, describió.
En marzo de 2025, Lucas mantuvo una reunión con el jefe de la Departamental Concordia, comisario José María Rosatelli, quien según relató le dio su palabra de que no volverían a detenerlo. “Pero después de esa reunión me pararon cuatro veces más, de las cuales tres fueron este año”, afirmó. La pregunta que cierra su relato es tan simple como demoledora: “¿Qué seguridad tengo yo de que no vuelva a suceder?”.
La denuncia de Passos pone sobre la mesa una discusión que Concordia todavía no terminó de dar: la del perfil racial como criterio de intervención policial, y el costo humano que eso tiene sobre quienes lo padecen. Hasta el momento, la Jefatura Departamental no emitió ninguna respuesta pública sobre el caso.


