A veces, el error más pequeño es el que derrumba toda la estructura. En este caso, fueron 25 bolsos comprados por internet los que pusieron en marcha una investigación que terminó con cinco personas detenidas y 499 kilogramos de droga secuestrados en el río Paraná.
Todo comenzó cuando investigadores hallaron 35 kilos flotando frente a Monte Hermoso. El cargamento a la deriva no era un hecho aislado: era la punta de un ovillo. Los pesquisas rastrearon la procedencia del material y dieron con un dato que llamó la atención: la marca de los bolsos utilizados para embalar la droga tenía un rastro digital.
Desde ahí, el trabajo fue metódico. Se detectó una adquisición llamativa de esos bolsos a través de una plataforma de compras en línea, se identificó al comprador y comenzó la vigilancia. El cliente no sabía que cada movimiento quedaba registrado. La paciencia de los investigadores dio sus frutos: con la información suficiente acumulada, se ejecutaron los operativos que derivaron en las cinco detenciones y el secuestro del cargamento total.
El caso deja en evidencia que el narcotráfico fluvial en el río Paraná sigue siendo una ruta activa y que, pese a la sofisticación de algunas organizaciones, los descuidos operativos pueden ser fatales para la red. Casi medio tonelada de droga que no llegó a destino es un golpe concreto, aunque la magnitud del problema en la hidrovía indica que no es el último capítulo de esta historia.


