Una de las cadenas de supermercados con más historia en el país atraviesa una crisis financiera que pone en vilo a 1.800 trabajadores. Supermercados Toledo acumula deuda salarial y el clima interno es de incertidumbre: los empleados esperan cobrar lo que se les debe mientras los gremios monitorean cada movimiento de la empresa.
La situación llegó a un punto de tensión que obligó a negociar en el corto plazo. La cadena se comprometió a abonar este viernes el 60% pendiente de los salarios de julio, una cifra que habla a las claras de cuánto se atrasó el pago a su plantilla. Ante ese compromiso, los sindicatos decidieron suspender la retención de tareas, aunque dejaron en claro que el conflicto no está cerrado.
La medida de fuerza se levantó, sí, pero la desconfianza no. Los gremios sostienen que la preocupación por la situación financiera de Toledo sigue vigente y que van a seguir de cerca el cumplimiento de los acuerdos. Un 60% abonado esta semana implica que hay otro 40% que todavía no tiene fecha clara, y eso no es un dato menor cuando se habla de casi dos mil familias que dependen de esos sueldos.
Toledo es una cadena con décadas de presencia en el mercado, con locales distribuidos en varias provincias. Que una empresa de ese porte llegue a deber salarios es una señal de alerta que va más allá de un tropiezo coyuntural: habla de un problema estructural que todavía no tiene resolución a la vista. Los trabajadores, por ahora, esperan que el viernes llegue con el dinero prometido.


